Por Sergio Súarez, arquitecto y coordinador técnico de Habitafrica en Mauritania.
Hemos oído hablar mucho de Historia de Europa y bastante menos de Historia Africana, pero esas historias que siempre sorprenden con más fuerza son las compartidas entre las dos orillas, aquellas donde las fronteras se diluyen y el hecho en sí gana protagonismo.
Nouadhibou, es la segunda ciudad más grande de Mauritania. Esta situada en un enclave estratégico en la costa, cerca de la frontera con el Sáhara Occidental. A principios del siglo pasado, los franceses promovieron la construcción de un enclave con carácter eminentemente militar en la parte sur de la ciudad actual. Este hecho puso el lugar en los mapas…europeos.
Ya antes los pescadores canarios faenaban en estas costas, mucho antes de aquel primer fuerte, y habían establecido relaciones comerciales más o menos estables con los habitantes de la región.
Pero esta es historia para otro día… Hoy traspasaremos desde aquí no sólo la frontera española, sino la de muchos otros países del mundo.
Volvemos a la Nouadhibou de principios de siglo XX…el asentamiento continúa creciendo y se convierte en un enclave estratégico para el incipiente transporte aéreo. En ese tiempo, Latécoère, compañía de aviación francesa para las colonias establece en la ciudad una escala en su ruta hacia Dakar.
Uno de los pilotos de aquella compañía era Antoine de Saint-Exupéry, un hombre que, por su oficio, traspaso innumerables fronteras en vida y continua haciéndolo tras su desaparición, hace más de sesenta años, a través de su famoso libro “El principito”.
Esta hermosa historia, supuestamente para niños, ha sido traducida a más de cien idiomas y gracias a su sencillo lenguaje ocupa un lugar en las estanterías de todos los que alguna vez nos hemos propuesto aprender francés. ¡¡Qué más bella manera de romper fronteras que a través de un cuento!!
Aunque su libro vio la luz tiempo después de la primera experiencia africana, fue durante las escalas en el fuerte francés de la antigua Port Ettiene, cuando el piloto encontró sus primeros momentos para la escritura.
Sin entrar en las leyendas que circulan sobre la inspiración del famoso libro, el paisaje místico, casi extraterrestre, que define años más tarde, tiene mucho del desierto, de la arena que cubre los interminables paisajes del Sáhara, también aquí en Mauritania.
Esta pequeña historia, desconocida el gran publico, incluso para muchos habitantes de la ciudad actual, descubre de que manera tan insospechada pero a veces tan hermosa las vivencias humanas, los recuerdos, diluyen las fronteras de los mapas, entre realidades aparentemente tan distantes.
Ahí van algunas fotos del estado actual de la mansión en la que Saint-Exupéry se hospedaba cuando pasaba por aquí y que es el patrimonio construido de esta historia.
Un saludo a todos y ¡atención a los baobabs!





