Agua

Por Laura Feal, técnica de proyectos de Habitafrica en Saint Louis, Senegal.

El agua, de l’eau. El maa en árabe, ndonkh en wolof. Auga, na miña lingua: La primera palabra que aprendes en tu lengua y en cualquiera otra. Y es que cuando estás acostumbrada a vivir con ella no te das cuenta de la importancia que tiene.En que sin ella, simplemente, no se puede vivir.

Hoy llovió en Saint Louis, dando comienzo a la tan esperada estación de lluvias. El “hivernage”. Y llovió tan intenso que en dos minutos estaba calada hasta los huesos. Me pilló en plena calle, con más gente, que desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Me quedé sola, lejos de mi casa y empapada de arriba abajo, con todo lo que llevaba encima. Algún taxi me pitó para que me montara, pero ante mi asombro (y el de ellos) me sentí muy cómoda en la nueva situación.

Fui andando lentamente hasta mi casa, unos 15 minutos, disfrutando de una lluvia que no arreciaba y que resbalaba por mi cabeza, por mi cuerpo y por mis cosas. Me crucé pandillas de niños que aprovecharon literalmente para lavarse, y otros que saltaban en los charcos de barro ensuciándose unos a otros. Sonrientes, ilusionados ante un recurso raro, escaso. Sin saber lo que sus mayores saben: que el agua, tan ansiada, tan rica, es un arma de doble filo.  En un rato las calles apenas asfaltadas se habrán inundado, dejando charcos que se llenarán de mosquitos. Que las basuras acumuladas en las aceras, se pudrirán con el agua, trayendo enfermedades para humanos y para animales. Que la tierra, que tanto cuidan y respetan, y que tanto necesita del agua, se empachará de estas lluvias torrenciales, pudiendo llegar a estropear las plantaciones de quienes no han sabido escuchar al viento que ya hace días anunciaba lluvia. Que las carreteras se atascarán y cortarán. Que no hay mal que por bien no venga.  Bueno no; al revés.

Yo sigo con mi paseo feliz, dejándome llevar por la alegría de los niños y la soledad de mi islita. Llego a casa y estrujo la ropa, la retuerzo hasta que cae la última gota y me doy cuenta de lo mejor: mi móvil cooperante, mamotreto-nokia-con-linterna, está, como no podía ser de otra manera, vivito y coleando. Si es que no hay como estar en África para relativizar.

Foto: Mario Entero

Plantación de arboles en Nouadhibou

Por Sergio Suarez, técnico de Habitafrica en Mauritania

Como parte de uno de los proyectos que realizamos en Nouadhibou, Mauritania, nuestro compañero Moussa Kane ha gestionado la plantación de árboles en el barrio de Hay Madrid. Para esa labor ha contado con la colaboración espontanea pero inestimable de muchos niños y niñas en el barrio.

Desde la  ilusión con la que es recibida cualquier actividad que suponga una rotura con la rutina, los niños y niñas acompañaron la plantación de árboles, la colocación de protecciones, la supervisión de lo plantado durante dos meses.

Entre todos esos árboles plantados, algunos quizá no llegue a levantar un metro del suelo, otros quizá darán sombra por años pero todos ellos habrán valido a la silenciosa misión de despertar la sensibilidad en los más jóvenes.

El recuerdo infantil de un árbol plantado supera con creces cualquier objetivo perseguido.

Un niño que planta un árbol, no pierde la ilusión de verlo crece delante de su puerta; de esa manera, aprende a cuidarlo un poco más cada día mientras toma conciencia sobre su medio ambiente.

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Planter un arbre.

Dans le cadre d´un de nos projets à Nouadhibou, la Mauritanie, notre collègue  Moussa Kane a géré la plantation d’arbres dans le quartier de Hay Madrid. Pour cette tache il a bénéficié de la spontanée mais précieuse collaboration des enfants du quartier.

Avec l’enthousiasme avec lequel toute activité extraordinaire est reçu, les enfants ont rejoint la plantation des arbres, le placement de la protection, la surveillance de ce planté depuis deux mois.

Parmi tous ces arbres plantés, certains ne pourraient pas pousser, d’autres vont fournir de l’ombre pendant des années, mais tous auront réussi à la mission silencieuse de sensibiliser les jeunes.

Le souvenir d’enfance d’un arbre planté emporte de loin sur n’importe quel objectif.

Un enfant qui plante un arbre, ne perds pas espoir de le voir grandir devant sa porte, de cette façon, il apprend à en prendre soin chaque jour pendant il prend conscience de leur environnement.

Las fotos del reportaje han sido tomadas por nuestro compañero Moussa Kane

 

 

La dignidad de un baño limpio

Por Idoia Oneca, responsable de habitabilidad de Habitafrica

Los días 30, 31, 1 y 2 de junio, como  coordinadora de los proyectos hábitat de la Fundación, asistí a la parte práctica del curso formativo de “Agua, Saneamiento e Higiene en la Acción Humanitaria” del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), en la sierra de Madrid. El acceso al agua, el saneamiento  y la higiene en África es uno de los retos fundamentales a los que nos enfrentamos en cada país donde trabajamos.

Este curso, de 100 horas on line,  cuenta con 30 horas extras presenciales donde se aplica en casos prácticos todo lo aprendido y de una manera muy integral: se identifica el mejor sistema de captación de agua y se realiza su diseño, así como la potabilización y posterior distribución, se hacen letrinas y se conocen las diferentes bombas de agua. 

Aunque el curso está muy enfocado a la ayuda humanitaria y campamentos de emergencias, todo esto es muy útil también para los proyectos de desarrollo. De hecho, la mayor parte de los integrantes del curso trabajaban en este sector.

Además de conocer estos sistemas que siempre aplicamos en los proyectos, de primera mano, se ha dado especial hincapié a la participación de los beneficiarios y la promoción de higiene, quedando claro que, tanto si se trata de un proyecto de desarrollo, como de uno de emergencia, si estas dos componentes no existen, el proyecto va a fracasar.

Fue un curso muy útil que además estuvo altamente enriquecido con las muy diferentes experiencias de las personas que asistimos a él.

Os dejamos un interesante vídeo que pretende ponernos a todos y todas en la piel de lo que ocurre cuando no tienes un baño limpio. ¿A qué es terrible?