La burbuja inmobiliaria en Angola

El sistema económico en el que vivimos es todavía el capitalismo, donde lo importante es el capital. La arquitectura vive en España sus momentos más bajos, después del pinchazo de la burbuja inmobiliaria en la que vivíamos y que era imposible de mantener (ver el genial video inicial donde se cuenta el estallido). Aunque expertos en el tema ya vaticinaban de su insostenibilidad, muchos estaban metidos en este negocio  ganando mucho dinero en poco tiempo. Ahora, muchos de los arquitectos que tenían trabajo asegurado en tercer año de carrera, están emigrando, en busca de mejores tierras.

Numerosos países denominados pobres están acogiendo empresas y profesionales que después de esquilmar nuestras tierras acampan ahora a sus anchas allende los mares, para hacer caja a costa de futuras burbujas. ¿Acaso no hemos aprendido nada?¿Se trata de huir hacia delante hasta que una nueva burbuja nos separe?

El caso de Angola, donde Habitafrica trabaja desde hace más de 13 años, es un ejemplo. Mantiene unas grandes tasas de crecimiento por los millones que genera el petroleo, pero que están repartidos entre unos pocos. Mientras, la mayoría población tiene una esperanza de vida de 51 años y tasas de pobreza altísimas. El país todavía sufre los efectos de la guerra que duró casi 30 años y los desalojos  siguen a la orden del día favorecidos e impulsados por empresas inmobiliarias y ayuntamientos que se hacen caja.Es la nueva cultura del boom, del pelotazo, donde lo que menos importa es la gente.

Aquí os dejamos la crónica en imágenes de una crisis anunciada por las desigualdades sociales cada vez mayores en un país como Angola, porque todavía no se sigue construyendo para la gente, sino para el lucro de unos pocos. Muchísimas gracias a Azku, por el montaje. Las fotos fueron tomadas por nuestra expatriada en Angola, la arquitecta Rocío Alonso, que sigue trabajando en Habitafrica para el otro 85% de la población que no tiene unas condiciones mínimas de habitabilidad.

Angola from Alex Azkunaga on Vimeo.

 

Una escuela en la ciudad del viento

Escrito por Nacho Gasulla, de Escritores sin Fronteras.

Sergio es el Coordinador Técnico de Habitáfrica en Mauritania.Es una verdadera suerte coincidir con él en Nouadhibou, y que sea él mismo quien me muestre sobre el terreno el proyecto que Habitáfrica está impulsando en el barrio de Nassiba.

Como en el caso de Elwaba, se trata de mejorar las condiciones de escolarización de los niños residentes en el barrio de Nassiba, proporcionándoles unas instalaciones apropiadas y soporte técnico y apoyo de gestión para optimizar los recursos con que cuenta el centro.

Y digo que es una suerte visitar el proyecto con Sergio, porque Sergio es arquitecto,y responsable directo de la construcción de las escuelas promovidas por Habitáfrica en Mauritania.Su visión de la problemática  es, además, la de quien tiene que convertir una idea de escuela en un edificio a la medida de las necesidades, de las expectativas de los condicionantes arquitectónicos  locales y del presupuesto,  lidiando para ello con organismos,  instituciones, empresas  constructoras y operarios a pie de obra.

El de Sergio es uno de esos trabajos que yo no podría hacer.Sergio también me habla de ratio de niños por aula, de formación del profesorado, de integración en el barrio, de asociaciones de padres.Pero habla además de la relación que existe entre la calidad de la luz, el espacio, la calidad del aire que se respira y la motivación para desear aprender.

Mientras hablamos, paseando alrededor de la obra, un operario deja lo que estaba haciendo y se prepara para rezar. En las aulas, los niños se sientan separados de las niñas. En las letrinas no tienen agua; muchas niñas no han ido hoy al colegio por esa razón, y muchas otras se ausentarán el tiempo que necesiten para ir a sus casas y regresar.

Además, tampoco hay luz. El ayuntamiento no ha pagado la factura, y Mohamed, el director, no sabe explicarme por qué. El servicio de comedor ha sido cancelado porque han dejado de percibir la ayuda con que se financiaba. Y no disponen de transporte escolar para los niños que no pueden llegar al colegio de otra forma. El director me pasea por alguna de las instalaciones y me muestra las condiciones en que se encuentra la escuela. Pero es optimista. La reconstrucción de algunas de las aulas existentes y un nuevo edificio suponen para él un gran avance. Tal vez signifique el principio de un cambio mayor.

Ya se ha acabado la fase de cimentación, y van a comenzar a levantar el edificio. Sergio señala aquí y allá, explicando cómo se pretende afrontar la siguiente fase. Las obras aquí no suponen un desafío por su complejidad técnica, dice, sino por los medios con que se trabaja.

“Cuando estudias un proyecto desde el punto de vista técnico”, continúa, “no ves esa complejidad. Después, cuando te pones a hacerlo, te das cuenta de dónde reside la dificultad. No es tanto en el diseño, sino en el proceso. Llegar a las cosas es más difícil, porque los medios son menos”. Se refiere a que la superficie de la parcela en que se levanta el nuevo edificio es una placa de piedra, y los agujeros y zanjas horadados en ella para la cimentación han sido abiertos a cincel y martillo. Y si no se ha recurrido a una pala excavadora no ha sido por una cuestión de presupuesto, explica Sergio, sino porque, sencillamente, no hay una pala excavadora. Lo que en España se hace en cinco días, en Nouadhibou conlleva más de dos meses de trabajo.

Visito las instalaciones que fueron la cocina y el comedor. La capa de polvo que cubre el mobiliario es gruesa. Hace tiempo que un niño no se sienta a la mesa. Las consecuencias que eso tiene son principalmente dos. En primer lugar, una comida que no reciben en el colegio es una comida al día que con toda probabilidad han dejado de recibir. En segundo lugar, no poder comer en el colegio significa acortar el horario lectivo para que lo puedan hacer en sus casas, lo que incide directamente en la calidad de la educación.

Hacemos una visita a las aulas. Al entrar, debo esperar unos segundos hasta que mi visión se acomoda a la escasez de luz. Las paredes, suelo y techo están muy deteriorados. El mobiliario aguanta todavía. El encerado se cae a pedazos. Las ventanas están abiertas de par en par para ventilar el espacio.

El paisaje que se ve desde ellas es el muro de cemento del edificio contiguo, levantado a un metro de distancia. Me pregunto si el futuro de estos niños tiene tan pocas vistas como desde las ventanas de las clases en las que se supone que se dibuja el paisaje de su porvenir.

Terminamos la visita coincidiendo con el final de las clases por el día de hoy. Ya en la calle, se me ocurre sacar la cámara de fotos. El revuelo es total. Todos los niños se empujan delante de mí para hacerse un hueco en la foto. Algunos caen al suelo. Gritan y ríen. Les parece divertido que les haga fotos en grupo. Cuando lleguen a casa contarán a sus padres que por allí apareció esta mañana un blanco haciendo fotos. Venía acompañado de otro blanco. Y hablaban con el director. Algo se estaba cociendo. Quizá volvamos a tener agua, pensarán. O luz. O comida. O transporte. No exactamente. Tendrán un nuevo edificio. Y a alguien como yo para escribirlo.

Casadelata: una bonita iniciativa de habitabilidad que nos llega desde Cabo Verde

Texto y Fotografia: Lara Plácido 

Trailer from Casalata on Vimeo.

Gracias al facebook encontramos esta bonita iniciativa en Cabo Verde, donde Habitafrica trabaja en temas de habitabilidad y gestión del patrimonio cultural y arquitectónico. Os dejamos la presentación del proyecto que nos hacen sus gestores, desde la iniciativa Casadelata.

“La ilusión de encontrar una vida mejor en las ciudades consolidadas lleva a las personas a que se desplacen hacia ellas, pero el sueño rápidamente se desmorona y la falta de oportunidades empuja familias enteras a los aglomerados de lata que se desarrollan día tras día en el paisaje de Cabo Verde. El problema de la falta de viviendas no se resuelve de un día para  otro. Las familias alojadas en las casas de lata continuarán viviendo en condiciones infrahumanas por tiempo indeterminado aunque todos los esfuerzos gubernamentales se concentren en esta problemática.

Este proyecto tiene como objetivo primordial mejorar las condiciones de habitabilidad de las familias más desfavorecidas y a su vez una mejora en la planificación urbana, capaz de facilitar una vida más digna. La realización del corto nos proporcionó un contacto profundo con la dura realidad a la que se enfrentan los habitantes de las casas de lata. Las condiciones infrahumanas encontradas en estos espacios, intensificadas por la marginalidad sentida por quien no tiene otra opción y vive en la ilegalidad, llevó a estructurar una línea de acción dividida en tres momentos:

• En un primer momento, el objetivo es efectuar un levantamiento de los métodos constructivos y de la organización social de este proceso urbano, enumerar los aspectos positivos encontrados y reutilizarlos como una herramienta válida en la evolución del proyecto de habitación social.

• En un segundo momento, después del levantamiento realizado, sugerir pequeñas intervenciones económicas que asegurarán mejores condiciones de vida a las familias. Cuestiones como el confort térmico, ventilación de los compartimentos e iluminación de los mismos pueden ser significativamente más eficaces.

• En el tercer momento, desarrollar un proyecto de habitación social sostenido por el conocimiento adquirido al largo de este camino. Este tendrá como estructura base estrategias bioclimáticas y la educación habitacional y urbana, que consideramos indispensables para el desarrollo sostenible de Cabo Verde”.

Así, esperamos contribuir juntos a un futuro social y ambiental más equilibrado en Cabo Verde.

BLOG : http://casalataprojecto.blogspot.pt