Nos vamos al Foro Social Mundial

En Habitafrica, junto con dos ONG más, Solidaridad Internacional e IPADE estamos creando una nueva ONG Alianza para la Solidaridad que pretende trabajar más y mejor por el cambio social global.

Como primera actividad iremos al Foro Social Mundial que tendrá lugar en Túnez del 26 al 30 de marzo.

Te iremos contando lo que ocurre en el blog: alianzaporlasolidaridadfsmtunez.worpress.com

Tambien nos puedes seguir en el twitter de Arantxa Freire @arafrei de Comunicación y en nuestro Facebook

Si estás en Madrid te convocamos para el debate del Foro Social Mundial de Madrid el próximo miércoles 26 de marzo a las 18.30 pm en el Patio Maravillas.

Definitivamente, #otroMundoEstáenMarcha

Contaba alguien el otro día que El Informe Lugano le cambió la vida. A mi también. Por eso asistí con mucha emoción a la conferencia que Susan George dio en Madrid el pasado miércoles dentro del encuentro #OtroMundoEstáenMarcha.

Fueron dos jornadas muy intensas en el maravilloso espacio del Hub Madrid (si no conocéis este espacio, os aconsejo visitarlo) donde expertos y gurús de la izquierda, ONG, activistas y demás movimientos sociales de todo el mundo (vino gente de República Dominicana, Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil, Angola) se juntaron para hablar de alternativas al modelo capitalista injusto en el que vivimos.

No creo que sea el momento ahora de hacer un resumen sesudo de las ponencias, en breve estoy segura que al Plataforma 2015ymas, organizadora del encuentro, pasará las ponencias y los videos que resumen el encuentro. Pero si contaros que, ante mis ya cínicos y autocríticos ojos, me quedé con una mirada nueva y más ilusionada, sobre las alternativas. ¡Qué si son posibles!

Las teorías del buen vivir, la inteligencia colectiva,  las redes más amplias y organizadas, la resistencia pacífica de ese 99% que somos, los medios alternativos, las experiencias latinoamericanas de lucha o la propuesta de bienes comunes globales nos conducen a un desarrollo humano que no tiene (y no debe) suponer crecimiento en marcha.

¿Y por qué si el problema es global no hay un movimiento global contra esto? le preguntan a Susan George en La Marea, con motivo de su visita al encuentro.

“Es demasiado pronto todavía. Estamos construyendo una Europa nueva a partir de la “Cumbre Alter”, que creo que ya es un avance notable. Aquí se juntarán sindicatos, organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales ecologistas, feministas… varios grupos de personas que están involucradas en tratar de cambiar las cosas desde un punto de vista u otro. Y estos se unen en una plataforma común. Es un avance muy esperanzador porque hay que acabar con las fronteras entre países, pero un movimiento mundial creo que es prematuro. Me gustaría ver uno”.

Pues ya sabemos, a construirlo colectivamente.

San Valentín: rosas con espinas

El mundo cada vez es está más cerca. Y quienes defiendan que con la situación actual hay que mirar “primero para los de casa” no entienden nada. Numerosos son los ejemplos de esta interconexión y de que este mundo, ya no es un cúmulo de casas, sino una verdadera aldea global.

Hoy, 14 de febrero, se celebra San Valentín. Y en muchos sitios  se celebra con flores.

Kenia  ocupa el quinto puesto mundial como exportador de flores y es el segundo del mercado europeo, después de Holanda. Existen unas 500 granjas de flores en el país.  Para su principal cliente, la Unión Europea, supone un 40% de la importación, mientras que en el caso de Inglaterra, un 90% del comercio de flores procede directamente de aquí y de Colombia.

Las condiciones laborales de las “cortadoras de flores” han sido criticadas por defensores de derechos humanos,como ocurre también en los invernaderos al Sur de España, pero también con el  negocio de las flores en Colombia o en otros países exportadores. Interminables jornadas laborales, desigualdad de género entre hombres y mujeres, exposición a pesticidas o contrataciones y despidos cuestionados, son algunas de las denuncias. En 2012, la Comisión de Derechos Humanos de Kenia (KHRC) lanzó este interesante informe  (sólo lo hemos encontrado en ingles) sobre la ironía de las condiciones laborales de las mujeres en la industria de las flores.

Las flores son,tras el té y los safaris, el principal recurso del país. Pero rara vez los keniatas disfrutan de estas flores vip, que son disfrutadas (dinero es dinero) por suizos, ingleses y españoles.

El actual y destructivo modelo de agronegocio se refleja de forma brutal en el mercado de las flores,  donde las grandes empresas y gobiernos extranjeros compran y cultivan tierras para proveer a los países ricos de productos sembrando África de hambre (y secando sus ríos).

Así que disfrutemos de las rosas, amemos y regalemos. Pero seamos conscientes de lo que hay detrás y del rastro de nuestras compras.

Como véis, algunas rosas, vienen con espinas

El acaparamiento de tierras,en un mapa

Venimos  muchos meses hablando el fenómeno del acaparamiento de tierras en África: una nueva forma de colonización que consiste en que empresas de los países ricos compren tierras en países menos ricos para producir alimentos que luego son exportados a esos mismos países, mientras que la población local tiene verdaderos problemas de nutrición.

Aquí hay culpables claros, con nombres y apellidos, además de gobiernos irresponsables. Mayor es el escándalo cuando lo que se cultivan son alimentos para los coches, los biocombustibles. 

Un escándalo, vamos. Nos impresiona que no esté en los medios de comunicación todos los días.

Os ponemos aquí un interesante mapa del acaparamiento de tierras que hemos encontrado en un del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), sobre las guerras del agua. El artículo comienza así

“Hace años que los agricultores africanos aprendieron que es imposible regar sus tierras con lágrimas. Los campos se agostan y quedan yermos. Porque de ser posible, la mayoría, en vez de ser de secano, serían de regadío. No les faltan motivos para el llanto. Multinacionales, fondos de inversión e incluso Gobiernos extranjeros se están quedando con sus aguas a través de la compra o arrendamiento de ingentes extensiones de campos de labor” 

¿A qué dan ganas de seguir leyéndolo?

En el mapa  al que  hace mención el artículo podréis encontrar los países acaparados y los países acaparadores, las empresas que están comprando tierras etc. Llaman la atención varias cosas. Por ejemplo las casi 100 iniciativas de acaparamiento en Mozambique. O que sean USA, Malasia, China o los Emiratos los países que más compran tierras fuera.

Año nuevo, vídeo nuevo

Las ONG debemos cambiar muchas cosas. Lo sabemos hace tiempo. Hemos trabajado de una manera, que en los tiempos actuales, no tiene sentido. ¿Es válido gastarse 4 millones de euros de dinero público, hacer tu informe sobre los resultados, entregarlo al financiador y cerrarlo? Sí, pero eso no hace que la gente conozca lo que haces, lo apoye o se incremente tu base social ,que es precisamente lo que nos distingue a las ONG de las empresas proveedoras de servicios.

Escuchar y hablar a la gente requiere un cambio de mentalidad y de trabajo.  No sólo hay que hacer proyectos técnicamente perfectos y que mejoren las condiciones de las poblaciones más vulnerables, sino que hay que contarlo bien. Esto supone saturar aún más a nuestros compañeros en África, que se las ven y desean cada día por sacar adelante el proyecto, lidiar con las exigencias burocráticas durísimas  de los financiadores, enfrentarse a los que no quieren que el proyecto salga adelante, hacer equilibrios diplomáticos con las autoridades, en fin, un sin vivir….  En 2013 hemos empezado con buen pie. Gracias a ese esfuerzo, de hormiga, de los compañeros encargados del proyecto,  se ha hecho este vídeo que intenta explicar los resultados del proyecto realizado en Saint Louis (Senegal) .

Durante casi 6 años hemos buscado el fortalecimiento de las asociaciones de mujeres comerciantes de pescado, para mejorar sus ingresos y las condiciones de higiene donde trabajaban. Llevamos trabajando con ellas desde 2006 y a pesar de todas las dificultades que hemos tenido, creemos que todo el trabajo ha valido la pena.

Porque hacemos muchas cosas, y esto todavía tiene sentido. Viendo el resumen  del vídeo que hemos elaborado creo que entenderemos todos porqué.

En breve estaremos publicando un documento más extenso con los resultados del proyecto. Sólo tienes que pedírnoslo.

Súmate a la campaña de UNHábitat para mejorar tu ciudad

“I’m a City Changer” o “Yo Mejoro Mi Ciudad” es una campaña mundial con el objetivo de sensibilizar y crear conciencia entre los ciudadanos sobre cuestiones urbanas para lograr mejores ciudades.

Promovida por ONU-Habitat, la agencia de las Naciones Unidas que se preocupa por los temas referentes a las ciudades, el movimiento integra la Campaña Urbana Mundial..

Especial interés nos merece la parte africana. Aquí tenéis el dossier sobre la campaña en África.


“I’m a City Changer” trabaja para lograr mejores ciudades y una mejor vida incentivando un desarrollo urbano sostenible adecuado a través de los principales componentes claves:

Una ciudad que supera las dificultades- Preparar a las ciudades para el cambio, la gestión de la adversidad, la resistencia y para la toma de medidas reducir el riesgo. La urbanización y el desarrollo sólo pueden ser sostenibles si se adaptan a las futuras demandas y los riesgos, y resiste a las consecuencias del cambio climático o los desastres naturales. El fortalecimiento de las capacidades de  las ciudades y las comunidades para planificar y gestionar de forma eficaz la adversidad es fundamental para la política urbana.

Una Ciudad Verde - Construir ciudades estables ecológicamente y eficientes en su emisión de carbono. Los edificios por sí solos representan el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y la forma en que planificamos y diseñamos nuestras ciudades ahora tendrá importantes consecuencias en cómo serán resilientes, eficientes en la utilización de sus recursos y ecológicamente racionales en el futuro. Una ciudad verde significa promover el desarrollo sostenible a través  de un entorno construido para racionalizar la emisión de carbono.

 

Una ciudad segura y sana -  Convertir las ciudades en lugares más seguros y sanos. Las ciudades guardan las respuestas a los desafíos planteados por la urbanización, que están a su vez, indisolublemente ligadas a los temas y las agendas referentes a la economía, el cambio climático, el consumo de recursos, la seguridad alimentaria y mucho más. Las ciudades deben ser entornos habitables con el fin de capitalizar su enorme potencial como impulsores de soluciones sostenibles a los retos actuales y futuros.

Una ciudad inclusiva - Construir ciudades más inclusivas socialmente, accesibles, a favor de los más pobres, equitativas y sensibles a las cuestiones de género. El desarrollo socialmente equitativo es uno de los tres pilares de la sostenibilidad y es vital para crear un futuro urbano común y sostenible. Los desafíos planteados por el ritmo y la escala de la urbanización contemporánea nos obligan a invertir en infraestructura, desarrollo y procesos políticos que promuevan la inserción social, y una agenda a favor de los pobres y sensible a la cuestión de género. Una ciudad inclusiva promueve la equidad de derechos de la ciudad y por lo tanto permite que todos los ciudadanos participen de las ventajas urbanas.

Una ciudad planificada - Planificar las ciudades del futuro para los procesos de  toma de decisión sostenibles. La urbanización sostenible y el desarrollo requieren procesos de planificación y marcos políticos que aprovechen los activos de la ciudad y su potencial. La planificación sostenible implica incluir procesos de toma de decisiones participativos y la atención especial al desarrollo que equilibra las necesidades sociales, ambientales y económicas. De igual importancia, la planificación sostenible y una ciudad planificada son fundamentales para lograr las características de todas las otras áreas temáticas de la Campaña Urbana Mundial.

Una ciudad productiva - Convertir las ciudades en lugares más eficientes y mejores para asegurar el trabajo decente. El desarrollo económico equitativo es también uno de los tres pilares de la sostenibilidad, y un componente necesario de cualquier ciudad saludable, habitable y sostenible. La aplicación de un programa de desarrollo sostenible significa la planificación de las ciudades que promuevan y fomenten medios de subsistencia para todos los ciudadanos a través de oportunidades económicas.

¿Por qué participar? Aquí las razones

10 razones para participar! 

 

the time for City Changers.

Ser feminista en África Occidental

Fatoumata-Bintu (foto: Lidia-Ucher)

Por Lidia Ucher, responsable de la comunicación en nuestro proyecto de Seguridad Alimentaria en la Cassamance (Senegal, Guinea Bissau y Gambia)*

“A las mujeres como Bintu los hombres les tenemos miedo”. Cuando a Fatoumata Bintu Correa le dicen que así hablan de ella sus vecinos -hombres- asume convencida que en su región natal, Kolda (Senegal), las cosas ya nunca serán igual. Se señala a sí misma con la mirada, sin apenas gesticular y dice: “Aquí me veis: soltera. No soy ya una mujer con la que ningún hombre quiera casarse”. Lo asume con una humildad y entereza digna de admirar si se echa un vistazo al entorno en el que Fatou ha decidido cambiar su destino: no es una ciudad europea, ni siquiera una capital africana, sino una región rural de la Casamance, en África Occidental, con altos niveles de pobreza, desnutrición y analfabetismo que afectan muy especialmente a las mujeres.

Comprender la carga de significado que tiene declararse feminista en las regiones rurales de África se hace difícil desde una mirada occidental. El riesgo de rebelarse contra tradiciones culturales y trazar el camino de la igualdad es perderlo todo: los vínculos con su familia, su comunidad y su etnia, lo que en cualquier sociedad occidental supondría una exclusión social absoluta, sin derechos ni reconocimiento ninguno.

La lucha de Fatoumata desde la tierra que le vio nacer, lejos de ser en vano, está resultando vital para las mujeres rurales de la región de Kolda. De hecho, se toma estos comentarios sobre ella como un pequeño paso adelante. “Petit à petit” (“poco a poco”), repite. El “miedo” del que hablan los hombres es un síntoma de que algunos empiezan a reconocer que como Fatou, muchas mujeres no van a aceptar más el rol de esposa sumisa, reproductora, cuidadora y a la vez productora sin ningún derecho para decidir absolutamente nada sobre sus cuerpos, sus hijos, su trabajo y su tiempo. Se enfrenta, con todo su coraje pero consciente de los duros sacrificios que supone para ella, a un entorno complejo en el que siempre las mujeres se llevan la peor parte: la familia decide por ellas con quién casarse, no se le permite su participación en las decisiones en la comunidad y no tienen ningún derecho sobre la tierra que trabajan.

Matida Daffeh, residente en la comunidad rural de Kerewan y originaria de Bulock, habla en los mismos términos que Fatou -”petit à petit”-, pero en inglés: “ Slowly but gradually“. “Poco a poco”. Fatou y Matida se entienden entre ellas en la lengua wolof, pero hablan cada una de ellas otros cuatro idiomas. Las dos comparten la misma visión sobre cómo dar pasos hacia la igualdad pero cada una con su estilo. En el caso de Fatou, como una joven de Kolda más que desde su casa y su entorno familiar ha ido cambiando las cosas: ha conseguido salir a estudiar a Dakar para volver a la casa familiar y dar ejemplo de que se pueden lograr pequeños cambios con persistencia y sin perder el vínculo familiar y social. “Cuando mis propios hermanos no querían las tareas reservadas a las mujeres, como hacer la comida o sacar agua del pozo, les preguntaba: ¿lavas la ropa con el sexo o con las manos?”. En casa de Fatou, ahora se puede ver a los hombres lavar la ropa o hacer la comida.

Las tareas domésticas y el cuidado familiar se torna muy complejo en las comunidades rurales en Senegal, Gambia o Guinea Bissau: lo más esencial, como el agua potable, los campos de arroz -cultivo básico de la Casamance- el centro de salud o la escuela… siempre están a horas caminando de casa, todos los días.

En algunas comunidades rurales de Senegal como Ouassadou y Kéréwane, por ejemplo, las mujeres se hacen cargo del cuidado de un promedio de 14 personas, según una encuesta del convenio ATO-SAGE. La media nacional en Senegal es de 10 personas por familia. En el norte de Gambia hay familias de hasta 30 miembros, con una media de 15 ó 20 personas conviviendo en la misma casa familiar. Esto es así, en parte, porque existe la poligamia: la familia se “amplía” pero se comparte la vivienda. “Tener varias mujeres es mejor para ellas, porque para una sola es mucho trabajo y así pueden repartirse las tareas”, responden los hombres del pueblo de Salikene cuando se les pregunta por los motivos de la poligamia.

“Cuando te casas, declaras si tu matrimonio es monógamo o polígamo. En general, la poligamia la deciden las familias, quienes arreglan el matrimonio, pero cada vez hay más mujeres que ponen como condición que sea monógamo y menos parejas que se casan bajo el sistema poligámico”, dice Daniela Fonkatz, que trabaja con las mujeres rurales en las comunidades de la Casamance. Y añade otras cuestiones que cuentan: “La posición social de las mujeres en una familia -el número de esposas que son, si la primera o la segunda…- determina si tienes más o menos cargas domésticas, o incluso te libera de tener relaciones sexuales con tu marido. La negativa a mantenerlas no puede venir nunca de ellas. Pero una nueva esposa en la familia puede suponer menos dinero para sus gastos, porque el marido polígamo debe ser capaz de mantener económicamente a todas las mujeres con las que se casa”.

Matida reconoce sentirse profundamente afectada por los valores culturales de su comunidad. Habla rápido, de manera contundente y tan firme como sus convicciones: “Las mujeres tenemos derechos, y respetando mi cultura, hay cosas que ni siquiera están en ningún texto religioso, como el matrimonio forzoso, y cosas que no puedo más que repudiar, como la mutilación genital femenina.” Matida se emociona. Acaba de ser madre y recuerda su temor a que si daba a luz una niña, su familia le practicara la ablación, que ella misma sufrió de pequeña. Nació un niño. Pero la práctica sigue existiendo.

Las mujeres rurales dedican muchas horas de su apretada agenda diaria al campo. Concretamente, un promedio de 6,3 horas al día en Senegal, y 12 horas en Guinea Bissau. “Dime de qué sexo eres y te diré lo que cultivas”, puede decirse . Ellas quedan relegadas a lo que se come en casa. Serán los hombres los que se ocupen del maíz, mijo y algodón: la producción rentable cuyo excedente suele dedicarse a la venta. Tampoco tienen derecho a ser propietarias de la tierra. En Gambia, por ejemplo, sólo poseen el 8% de las tierras. Menos tierras, las de peor calidad y las más alejadas. Y están excluidas de los espacios en los que se toman las decisiones, también en el campo. Por si fuera poco, han llegado a algunas de estas comunidades empresas que acaparan tierras… ¿Qué tierras? Las que cultivan las mujeres, no sólo expulsándolas de las tierras arroceras, perdiendo su actividad productiva, sino despojándolas de su rol de proveedoras de alimentos, perdiendo su posición social y su prestigio en su comunidad.

Matida y Fatou trabajan ahora en las asociaciones ADWAC y FODDE, de Gambia y Senegal respectivamente, como responsables de que los derechos de las mujeres y el enfoque de igualdad esté presente en todas las actuaciones que llevan a cabo en las comunidades rurales de estas regiones transfronterizas. Queda mucho por hacer pero son conscientes que están cambiando mentalidades. Sobre todo las de los hombres. “En un taller que celebramos en Dijagoubou sobre la división sexual del trabajo algunos hombres se sintieron incómodos, pero fueron asumiendo la realidad y ahora son un modelo para la comunidad, y esto es muy importante para nosotras”, cuenta Fatou.

Matida torna serio su semblante, siempre alegre y sonriente, cuando habla de su recién nacido hijo, Aliu: “Mi marido ya tenía decidido su nombre, que por tradición lo elige su familia y la opinión de la mujer nunca cuenta. Pero es también mi hijo, no quise aceptar esta norma y me negué a que su nombre fuera el que la familia decidiera, conseguí hacerles entender que la madre tiene ese derecho”. Matida siente que ser un modelo de superación y aprendizaje, sobre todo para los más jóvenes, y lograr cambiar mentalidades, a base de sensibilidad, educación y comprensión “es una de las mejores cosas que me pueden pasar en la vida”. Coraje es la palabra que más repiten Matida y Fatou, coraje con en el que cada día despiertan las conciencias en la Casamance.

*Se trata de un reportaje que hemos publicado en diciembre en eldiario.es, pero nos ha parecido reproducirlo aquí por si te lo perdiste.

La dificultad de ser madre soltera en Marruecos

Por Javier Ruiz, responsable de proyecto en Marruecos.

En un país como Marruecos, y más aun, en una ciudad especialmente tradicional como Oujda, ser madre soltera no es nada fácil. El repudio familiar y la marginalización social de estas mujeres, añadidos a los ya posibles problemas que estas mujeres puedan tener, complican aun más sus vidas, y complica extraordinariamente el proceso de desarrollo de sus pequeños recién nacidos.

En este entorno,la asociación AinGhazal ayuda a estas mujeres prestándoles alojamiento, asesoramiento jurídico o interviene en la búsqueda de un empleo que las otorgue independencia y  autonomía. Justo por eso, el centro donde trabajan y donde residen las mujeres sufre ataques por parte de individuos  que no quieren madres solteras en el vecindario, o es criticado por los ulemas de turno, que consideran que el apoyo a estas mujeres tendrá un efecto de aumento de “libertinaje” en la ciudad.

Al conversar con el equipo de la asociación, ya percibes que Nawal, Amina o Khadra son mujeres hechas de otra pasta. Conviven en un mundo tradicional y masculino junto a sus ansias de libertad y sus discursos te trasladan a épocas pasionales de luchas por cambios sociales y batallas por derechos hoy en día tan evidentes.

La Fundación Habitafrica colabora con Ain Ghazel en el marco de nuestro programa de creación de un sistema de protección de la infancia en Marruecos, con la puesta en marcha de una guardería que libere a las madres del tiempo necesario para buscar trabajo y con la movilización de las instituciones publicas de la ciudad para que estas familias monoparentales reciban el mismo trato que cualquier familia marroquí.

Creemos que este centro está contribuyendo ya a que la vida de estas mujeres sea un poco más fácil.

 

“Si fuésemos libres y no hubiese violencia, no tendríamos que emigrar “

Aude charlando con la trabajadora social de la Fundación Oriente Occidente

Por @arafrei, desde Rabat.

A. tiene 16 años y lleva casi un año en Rabat asitiendo a las clases de peluquería que la Fundación Oriente Occidente, asociación que Habitáfrica apoya en Marruecos, por su trabajo de acogida a inmigrantes y refugiados. Llegó con su tia y con dos primas huyendo de la guerra de Costa de Marfil. Una llamada de su padre para que saliesen rápidamente del país, pocas horas y ya estaban en ruta: sin dinero, sin tener muy claro a dónde ir y con mucho miedo, sabiendo que sus padres estaban siendo perseguidos por apoyar a quien no debían….Mira para abajo y traga saliva para contar que tuvo que dejar un infierno para vivir otro. Me cuenta que su tia y sus primas se prostituyeron para poder continuar la ruta. De ella no me cuenta nada, sólo que tuvo miedo y que le gustaría saber si sus padres siguen vivos o no. Parece intuir la respuesta, pero no me la dice.  Es muy enérgica y muy lista. Se ve a la legua. Pero me impresiona precisamente por lo que calla, mientras me enumera los países que recorrió a pie, en transporte cuando conseguían dinero: Ghana, Togo, Bennin, Niger, Argelia, Marruecos…..casi me olvido que tiene 16 años.

Cuando le pregunto por sus sueños, me dice que le gustaría estudiar, que odia la peluquería. Pero no puede, porque en Marruecos, al no saber el árabe, le colocarían con niños pequeños. Es el maldito círculo de la pobreza y la exclusión.  Su tia limpia platos y sus primas trabajan como pueden gracias a pequeños arreglos de costura. Ella quiere ser abogada, pero para eso necesita terminar el bachillerato en algún lugar. “Quiero que los derechos humanos sean respetados. Si fuésemos libres y se terminase la violencia no tendríamos que emigrar”.

Habitafrica trabaja desde hace varios años apoyando el trabajo de apoyo a subaharianos  de la Fundación Oriente Occidente en Marruecos. Gracias a estos proyectos la vida de personas como A. es un poco mejor.

 

Mantener la utopía de un mundo más justo

Por Ruth Kñallinsky, voluntaria de Habitafrica

“El mundo produce lo suficiente para abastecer a todos, pero no a su codicia” Mahatma Ghandi, 1907

Estamos en recesión como  nunca antes. Pero no es solamente económica, ni muchísimo menos “supra económica”. Estamos yendo para atrás, y como nunca antes, en lo social, en lo ético, en los valores que durante tantísimos años se han conseguido a base de lucha. La excusa de frases como “no hay dinero”, “deuda externa , “prima de riesgo”, “rescate”, nos llevan a la parálisis del miedo, a la aceptación mansa. Es una falacia y que no es la primera vez que se utiliza  pero no por repetida es menos eficaz. La imponen quienes mueven los hilos del nuevo orden global: mercados, gobiernos cómplices, organismos internacionales, gobiernos sometidos.

Primera falacia: dinero sí que hay, lo que falta es la voluntad política para distribuirlo con justicia.

Si se aplicara la Tasa Tobin y lo recaudado fuera para aliviar la pobreza, significaría el 1% del PIB mundial (hoy se lucha por el 0,7% sin éxito y el gobierno acaba de reducirnos a 0.2% ). Si se rescatara el dinero ingresado en Paraísos fiscales, ahí hay otro 1%. Si se redujera en un 5% el presupuesto militar mundial (¡sólo eso!), según la ONU en 1986, se aumentaría en un 4%.

Segunda falacia: los recursos van a determinadas manos.

Cuando la banca peligra, inmediatamente se cubren las necesidades, sin investigar y mucho menos castigar a quienes la hicieron caer. La diferencia entre ricos y pobres en el mundo ha crecido: entre el 20% más rico y el 20% más pobre, pasó de un 30% a un 85%. La devolución de deudas externas (muchas veces ilegítimas), capital e intereses, de países empobrecidos a países desarrollados es 6 veces más alta que la ayuda al desarrollo de todos los organismos internacionales. Cuando la FAO solicita la creación de un fondo de inversión mundial de 50.000 millones de dólares para disminuir el hambre, es rechazada.

Hoy Día Mundial contra la Pobreza, ong como Habitafrcia seguimos trabajando por este gran reto: mantener la utopía de un mundo más justo.

No podemos ni debemos caer en la trampa. Sólo el internacionalismo democrático y solidario conllevará la salvación de cualquier pueblo y todos los pueblos. El egoísmo de mirar por lo mío, sólo trae la división y la pérdida de derechos e igualdad: de esta realidad, o salimos todos o no sale nadie. Hay que regresar a la coherencia entre el discurso y los hechos, volver a creernos que, como dice el PNUD, un desarrollo humano es tal cuando cubre las necesidades básicas, el desarrollo de las capacidades y la participación en la vida social. Sólo entonces se puede elegir, y sólo entonces se vive con dignidad.

No permitamos que esta brutal pérdida de conquistas, de derechos, de bienestar conseguido, nos arrebate también el pensamiento global y la solidaridad.

¡Rebélate contra la Pobreza este 17 de octubre!

Mira el mapa de movilizaciones y elije donde participar

http://www.rebelatecontralapobreza.org/