Reflexiones tras varios encuentros sobre Migraciones

En el concreso de immigración de Almería

Por Ana Lirola, técnica de proyectos de Habitafrica en Alhucemas (Marruecos)

Hace unos días, tuve la oportunidad de participar en dos eventos que trataban sobre Migraciones: un Seminario organizado por la Fundación IEPALA en Málaga y un Congreso, organizado por la Universidad de Almería.

En el caso del Seminario de las Migraciones y los Derechos Humanos, el objetivo era poner en valor la diferencia como elemento enriquecedor de los pueblos y las personas. Para ello, se realizaron intervenciones sobre las migraciones en el contexto actual de crisis estructural y de recortes de derechos, además de que vimos pelis muy interesantes para estos temas (“Migrar o morir” y “Los invisibles”). Los allí presentes debatimos durante dos tardes sobre cuestiones tan importantes, en mi opinión, como: la multiplicidad de roles que tiene que asumir los inmigrantes como “extranjeros”, “trabajadores” o “ciudadanos”, etc.; el tipo de políticas públicas de ajustes que se viene implementando desde el inicio de la crisis y la legitimidad de los recortes en derechos para todos, incluidos los inmigrantes;  la necesidad de reconstruir conceptos como el de Democracia, Ciudadanía y Participación …Fue grato compartir con una treintena de personas de distintos ámbitos (universidad, tanto profesorado como estudiantes, entidades de inmigrantes, ONGDs, etc.) y distinto origen (ecuatorianos, marroquíes, españoles, etc.). Todos compartimos los mismos interrogantes, las mismas preocupaciones e incluso, las mismas propuestas: la necesidad de implementar políticas y actuaciones inclusivas y transformadoras dirigidas a una ciudadanía global. Pero al mismo tiempo, fue triste comprobar cómo una vez más, los políticos, aquellos que supuestamente tienen que responder a las demandas ciudadanas, sólo hicieron acto de presencia en el momento de inaugurar el evento.

En el seminario de Migraciones de Iepala

Con el entusiasmo un poco mermado, me fui de Málaga a Almería, para asistir al XIV Congreso de Inmigración. “Crisis económica. Nuevos retos en Intervención social”.

En este caso, además de participar tenía la misión contar la experiencia de Habitafrica con población subsahariana en tránsito (o más bien “tránsito forzoso”) en Marruecos y, particularmente en Rabat, mediante el proyecto realizado en  partenariado con la asociación marroquí Fundación Oriente Occidente.

En el Congreso se expusieron otras ponencias entre las que destacaría las siguientes:

  • Trabajadoras sexuales africanas: entre el estigma y la crisis
  • La presentación del proyecto europeo en el que participa la Universidad de Burgos, “Migrapass”. 
  • La Vulneración de los derechos en la externalización de la frontera sur de Europa. El caso de Marruecos y la migración de menores.

 

Además, se realizaron varias intervenciones sobre la Inmigración y la crisis económica, la interculturalidad en el sistema educativo, la renta básica como derecho para todos, inmigrantes incluidos y el enfoque intercultural para superar los obstáculos de la comunicación intercultural y se presentó en proyecto de fronteras exteriores POCTEFEX tanto la experiencia andaluza, a través del “Andalucía Integra” como las “Experiencias en el Trabajo Social con colectivos vulnerables en el Norte de Marruecos” a través de “Paralelo 36”.

Finalizado el Congreso y después de casi una semana debatiendo sobre las migraciones, mi nivel de entusiasmo estaba casi a ras del suelo…En este caso no había ni políticos ni inmigrantes… ¿Para qué sirve discutir sobre ciertas cuestiones si ni los afectados ni los que deben poner en marcha las soluciones asisten al debate?

De vuelta a Marruecos me he ido encontrando con varios artículos de prensa donde se trata la temática. A pesar de que en algunos se planteen cuestiones tan absurdas, en mi opinión, como ¿y ahora qué hacemos con 6 millones de inmigrantes? reflexionando sobre los eventos a los que asistí, me congratula constatar como desde muchos ámbitos se sigue pensando, investigando y escribiendo en positivo, sobre los procesos migratorios y se continúan planteando propuestas para  reducir la vulnerabilidad de los colectivos de migrantes, tanto en España como en Marruecos.

De todos es sabido que la migración es algo tan antiguo como la misma humanidad, como también sabemos que el mundo es cada vez más mestizo.

Considero que la cuestión es bastante sencilla, bastaría reconocer que un migrante es un ser humano, una persona que contribuye económica y socialmente a la sociedad en la que se instala y que, por tanto, debiera tener los derechos y deberes de todo ciudadano.

Os dejo aquí otros artículos que me han hecho reflexionar sobre la precariedad de los migrantes en esta crisis…….

Escondidos y apaleados por intentar entrar en España. Susana Hidalgo, 27 de octubre de 2012.
- La crisis golpea más duro a los inmigrantes  
- Más de 200 españoles al día emigran en busca de trabajo
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