San Valentín: rosas con espinas

El mundo cada vez es está más cerca. Y quienes defiendan que con la situación actual hay que mirar “primero para los de casa” no entienden nada. Numerosos son los ejemplos de esta interconexión y de que este mundo, ya no es un cúmulo de casas, sino una verdadera aldea global.

Hoy, 14 de febrero, se celebra San Valentín. Y en muchos sitios  se celebra con flores.

Kenia  ocupa el quinto puesto mundial como exportador de flores y es el segundo del mercado europeo, después de Holanda. Existen unas 500 granjas de flores en el país.  Para su principal cliente, la Unión Europea, supone un 40% de la importación, mientras que en el caso de Inglaterra, un 90% del comercio de flores procede directamente de aquí y de Colombia.

Las condiciones laborales de las “cortadoras de flores” han sido criticadas por defensores de derechos humanos,como ocurre también en los invernaderos al Sur de España, pero también con el  negocio de las flores en Colombia o en otros países exportadores. Interminables jornadas laborales, desigualdad de género entre hombres y mujeres, exposición a pesticidas o contrataciones y despidos cuestionados, son algunas de las denuncias. En 2012, la Comisión de Derechos Humanos de Kenia (KHRC) lanzó este interesante informe  (sólo lo hemos encontrado en ingles) sobre la ironía de las condiciones laborales de las mujeres en la industria de las flores.

Las flores son,tras el té y los safaris, el principal recurso del país. Pero rara vez los keniatas disfrutan de estas flores vip, que son disfrutadas (dinero es dinero) por suizos, ingleses y españoles.

El actual y destructivo modelo de agronegocio se refleja de forma brutal en el mercado de las flores,  donde las grandes empresas y gobiernos extranjeros compran y cultivan tierras para proveer a los países ricos de productos sembrando África de hambre (y secando sus ríos).

Así que disfrutemos de las rosas, amemos y regalemos. Pero seamos conscientes de lo que hay detrás y del rastro de nuestras compras.

Como véis, algunas rosas, vienen con espinas

Súmate a la campaña de UNHábitat para mejorar tu ciudad

“I’m a City Changer” o “Yo Mejoro Mi Ciudad” es una campaña mundial con el objetivo de sensibilizar y crear conciencia entre los ciudadanos sobre cuestiones urbanas para lograr mejores ciudades.

Promovida por ONU-Habitat, la agencia de las Naciones Unidas que se preocupa por los temas referentes a las ciudades, el movimiento integra la Campaña Urbana Mundial..

Especial interés nos merece la parte africana. Aquí tenéis el dossier sobre la campaña en África.


“I’m a City Changer” trabaja para lograr mejores ciudades y una mejor vida incentivando un desarrollo urbano sostenible adecuado a través de los principales componentes claves:

Una ciudad que supera las dificultades- Preparar a las ciudades para el cambio, la gestión de la adversidad, la resistencia y para la toma de medidas reducir el riesgo. La urbanización y el desarrollo sólo pueden ser sostenibles si se adaptan a las futuras demandas y los riesgos, y resiste a las consecuencias del cambio climático o los desastres naturales. El fortalecimiento de las capacidades de  las ciudades y las comunidades para planificar y gestionar de forma eficaz la adversidad es fundamental para la política urbana.

Una Ciudad Verde - Construir ciudades estables ecológicamente y eficientes en su emisión de carbono. Los edificios por sí solos representan el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y la forma en que planificamos y diseñamos nuestras ciudades ahora tendrá importantes consecuencias en cómo serán resilientes, eficientes en la utilización de sus recursos y ecológicamente racionales en el futuro. Una ciudad verde significa promover el desarrollo sostenible a través  de un entorno construido para racionalizar la emisión de carbono.

 

Una ciudad segura y sana -  Convertir las ciudades en lugares más seguros y sanos. Las ciudades guardan las respuestas a los desafíos planteados por la urbanización, que están a su vez, indisolublemente ligadas a los temas y las agendas referentes a la economía, el cambio climático, el consumo de recursos, la seguridad alimentaria y mucho más. Las ciudades deben ser entornos habitables con el fin de capitalizar su enorme potencial como impulsores de soluciones sostenibles a los retos actuales y futuros.

Una ciudad inclusiva - Construir ciudades más inclusivas socialmente, accesibles, a favor de los más pobres, equitativas y sensibles a las cuestiones de género. El desarrollo socialmente equitativo es uno de los tres pilares de la sostenibilidad y es vital para crear un futuro urbano común y sostenible. Los desafíos planteados por el ritmo y la escala de la urbanización contemporánea nos obligan a invertir en infraestructura, desarrollo y procesos políticos que promuevan la inserción social, y una agenda a favor de los pobres y sensible a la cuestión de género. Una ciudad inclusiva promueve la equidad de derechos de la ciudad y por lo tanto permite que todos los ciudadanos participen de las ventajas urbanas.

Una ciudad planificada - Planificar las ciudades del futuro para los procesos de  toma de decisión sostenibles. La urbanización sostenible y el desarrollo requieren procesos de planificación y marcos políticos que aprovechen los activos de la ciudad y su potencial. La planificación sostenible implica incluir procesos de toma de decisiones participativos y la atención especial al desarrollo que equilibra las necesidades sociales, ambientales y económicas. De igual importancia, la planificación sostenible y una ciudad planificada son fundamentales para lograr las características de todas las otras áreas temáticas de la Campaña Urbana Mundial.

Una ciudad productiva - Convertir las ciudades en lugares más eficientes y mejores para asegurar el trabajo decente. El desarrollo económico equitativo es también uno de los tres pilares de la sostenibilidad, y un componente necesario de cualquier ciudad saludable, habitable y sostenible. La aplicación de un programa de desarrollo sostenible significa la planificación de las ciudades que promuevan y fomenten medios de subsistencia para todos los ciudadanos a través de oportunidades económicas.

¿Por qué participar? Aquí las razones

10 razones para participar! 

 

the time for City Changers.

Lanzamos nuestro manual sobre soluciones de agua y saneamiento en África

Hoy se celebra el Día Mundial del Saneamiento. A veces las ONG hablamos en nuestra propia jerga y la gente no nos entiende bien. Este es el caso. ¿De qué hablamos cuando hablamos de saneamiento?

El saneamiento, como dice la wikipedia, ”Comprende el manejo sanitario del agua potable, las aguas residuales y excretas, los residuos sólidos y el comportamiento higiénico que reduce los riesgos para la salud y previene la contaminación“.

Nos encanta este video de nuestros compañero de ONGAWA que explica de manera sencilla cómo el saneamiento es un derecho y un reto para muchas personas. Aunque para nosotros tener un wc sea algo my común,sólo el 63% de los habitantes del mundo tienen acceso a un saneamiento mejorado, muy por debajo del objetivo del 75% que figura en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En Habitafrica tenemos una componente de saneamiento en la mayoría de nuestro proyectos, ya que nuestra misión es crear asentamientos humanos dignos. Para que la gente pueda vivir en sus comunidades es necesario que el saneamiento esté solucionado. Sino emigrarán o sus vidas serán muy difíciles y los niños enfermarán mucho más a menudo.

Por eso  hemos elaborado este manual donde recogemos nuestra experiencia sobre Agua y Saneamiento en África. Esperemos que os sea útil y que lo podáis difundir para todos aquellos que necesiten soluciones prácticas. En la oficina nos quedan todavía algunos ejemplares del libro. No dudéis en escribirnos y pedírnoslo.

 

 

 

 

Reflexiones tras varios encuentros sobre Migraciones

En el concreso de immigración de Almería

Por Ana Lirola, técnica de proyectos de Habitafrica en Alhucemas (Marruecos)

Hace unos días, tuve la oportunidad de participar en dos eventos que trataban sobre Migraciones: un Seminario organizado por la Fundación IEPALA en Málaga y un Congreso, organizado por la Universidad de Almería.

En el caso del Seminario de las Migraciones y los Derechos Humanos, el objetivo era poner en valor la diferencia como elemento enriquecedor de los pueblos y las personas. Para ello, se realizaron intervenciones sobre las migraciones en el contexto actual de crisis estructural y de recortes de derechos, además de que vimos pelis muy interesantes para estos temas (“Migrar o morir” y “Los invisibles”). Los allí presentes debatimos durante dos tardes sobre cuestiones tan importantes, en mi opinión, como: la multiplicidad de roles que tiene que asumir los inmigrantes como “extranjeros”, “trabajadores” o “ciudadanos”, etc.; el tipo de políticas públicas de ajustes que se viene implementando desde el inicio de la crisis y la legitimidad de los recortes en derechos para todos, incluidos los inmigrantes;  la necesidad de reconstruir conceptos como el de Democracia, Ciudadanía y Participación …Fue grato compartir con una treintena de personas de distintos ámbitos (universidad, tanto profesorado como estudiantes, entidades de inmigrantes, ONGDs, etc.) y distinto origen (ecuatorianos, marroquíes, españoles, etc.). Todos compartimos los mismos interrogantes, las mismas preocupaciones e incluso, las mismas propuestas: la necesidad de implementar políticas y actuaciones inclusivas y transformadoras dirigidas a una ciudadanía global. Pero al mismo tiempo, fue triste comprobar cómo una vez más, los políticos, aquellos que supuestamente tienen que responder a las demandas ciudadanas, sólo hicieron acto de presencia en el momento de inaugurar el evento.

En el seminario de Migraciones de Iepala

Con el entusiasmo un poco mermado, me fui de Málaga a Almería, para asistir al XIV Congreso de Inmigración. “Crisis económica. Nuevos retos en Intervención social”.

En este caso, además de participar tenía la misión contar la experiencia de Habitafrica con población subsahariana en tránsito (o más bien “tránsito forzoso”) en Marruecos y, particularmente en Rabat, mediante el proyecto realizado en  partenariado con la asociación marroquí Fundación Oriente Occidente.

En el Congreso se expusieron otras ponencias entre las que destacaría las siguientes:

  • Trabajadoras sexuales africanas: entre el estigma y la crisis
  • La presentación del proyecto europeo en el que participa la Universidad de Burgos, “Migrapass”. 
  • La Vulneración de los derechos en la externalización de la frontera sur de Europa. El caso de Marruecos y la migración de menores.

 

Además, se realizaron varias intervenciones sobre la Inmigración y la crisis económica, la interculturalidad en el sistema educativo, la renta básica como derecho para todos, inmigrantes incluidos y el enfoque intercultural para superar los obstáculos de la comunicación intercultural y se presentó en proyecto de fronteras exteriores POCTEFEX tanto la experiencia andaluza, a través del “Andalucía Integra” como las “Experiencias en el Trabajo Social con colectivos vulnerables en el Norte de Marruecos” a través de “Paralelo 36”.

Finalizado el Congreso y después de casi una semana debatiendo sobre las migraciones, mi nivel de entusiasmo estaba casi a ras del suelo…En este caso no había ni políticos ni inmigrantes… ¿Para qué sirve discutir sobre ciertas cuestiones si ni los afectados ni los que deben poner en marcha las soluciones asisten al debate?

De vuelta a Marruecos me he ido encontrando con varios artículos de prensa donde se trata la temática. A pesar de que en algunos se planteen cuestiones tan absurdas, en mi opinión, como ¿y ahora qué hacemos con 6 millones de inmigrantes? reflexionando sobre los eventos a los que asistí, me congratula constatar como desde muchos ámbitos se sigue pensando, investigando y escribiendo en positivo, sobre los procesos migratorios y se continúan planteando propuestas para  reducir la vulnerabilidad de los colectivos de migrantes, tanto en España como en Marruecos.

De todos es sabido que la migración es algo tan antiguo como la misma humanidad, como también sabemos que el mundo es cada vez más mestizo.

Considero que la cuestión es bastante sencilla, bastaría reconocer que un migrante es un ser humano, una persona que contribuye económica y socialmente a la sociedad en la que se instala y que, por tanto, debiera tener los derechos y deberes de todo ciudadano.

Os dejo aquí otros artículos que me han hecho reflexionar sobre la precariedad de los migrantes en esta crisis…….

Escondidos y apaleados por intentar entrar en España. Susana Hidalgo, 27 de octubre de 2012.
- La crisis golpea más duro a los inmigrantes  
- Más de 200 españoles al día emigran en busca de trabajo

Empatía

Recibimos estos días preocupantes noticias sobre la situación de los subsaharianos en la Valla de Melilla.  Algunos creen que es normal que haya vallas, que haya muros  y que se encierre a los inmigrantes en centros de internamiento por querer entrar en el país sin papeles. Suponen una amenaza. Para muchos, no hay lugar para los de fuera en un país con una tasa tan alta de paro, o con servicios sanitarios colapsados.

Pongámonos en su piel. Aquí os dejamos un vídeo que nos ayuda a la empatía. Está hecho, con ironía, para promocionar la inversión extranjera en Perú, un país que ha sido emisor de emigración y ahora acoge a muchos compatriotas españoles. Pero nos sirve para pensar estos días en los migrantes de Melilla. Tratemos a los demás, como mínimo, como nos gustaría que nos tratasen a nosotros.

Mantener la utopía de un mundo más justo

Por Ruth Kñallinsky, voluntaria de Habitafrica

“El mundo produce lo suficiente para abastecer a todos, pero no a su codicia” Mahatma Ghandi, 1907

Estamos en recesión como  nunca antes. Pero no es solamente económica, ni muchísimo menos “supra económica”. Estamos yendo para atrás, y como nunca antes, en lo social, en lo ético, en los valores que durante tantísimos años se han conseguido a base de lucha. La excusa de frases como “no hay dinero”, “deuda externa , “prima de riesgo”, “rescate”, nos llevan a la parálisis del miedo, a la aceptación mansa. Es una falacia y que no es la primera vez que se utiliza  pero no por repetida es menos eficaz. La imponen quienes mueven los hilos del nuevo orden global: mercados, gobiernos cómplices, organismos internacionales, gobiernos sometidos.

Primera falacia: dinero sí que hay, lo que falta es la voluntad política para distribuirlo con justicia.

Si se aplicara la Tasa Tobin y lo recaudado fuera para aliviar la pobreza, significaría el 1% del PIB mundial (hoy se lucha por el 0,7% sin éxito y el gobierno acaba de reducirnos a 0.2% ). Si se rescatara el dinero ingresado en Paraísos fiscales, ahí hay otro 1%. Si se redujera en un 5% el presupuesto militar mundial (¡sólo eso!), según la ONU en 1986, se aumentaría en un 4%.

Segunda falacia: los recursos van a determinadas manos.

Cuando la banca peligra, inmediatamente se cubren las necesidades, sin investigar y mucho menos castigar a quienes la hicieron caer. La diferencia entre ricos y pobres en el mundo ha crecido: entre el 20% más rico y el 20% más pobre, pasó de un 30% a un 85%. La devolución de deudas externas (muchas veces ilegítimas), capital e intereses, de países empobrecidos a países desarrollados es 6 veces más alta que la ayuda al desarrollo de todos los organismos internacionales. Cuando la FAO solicita la creación de un fondo de inversión mundial de 50.000 millones de dólares para disminuir el hambre, es rechazada.

Hoy Día Mundial contra la Pobreza, ong como Habitafrcia seguimos trabajando por este gran reto: mantener la utopía de un mundo más justo.

No podemos ni debemos caer en la trampa. Sólo el internacionalismo democrático y solidario conllevará la salvación de cualquier pueblo y todos los pueblos. El egoísmo de mirar por lo mío, sólo trae la división y la pérdida de derechos e igualdad: de esta realidad, o salimos todos o no sale nadie. Hay que regresar a la coherencia entre el discurso y los hechos, volver a creernos que, como dice el PNUD, un desarrollo humano es tal cuando cubre las necesidades básicas, el desarrollo de las capacidades y la participación en la vida social. Sólo entonces se puede elegir, y sólo entonces se vive con dignidad.

No permitamos que esta brutal pérdida de conquistas, de derechos, de bienestar conseguido, nos arrebate también el pensamiento global y la solidaridad.

¡Rebélate contra la Pobreza este 17 de octubre!

Mira el mapa de movilizaciones y elije donde participar

http://www.rebelatecontralapobreza.org/

Los descendientes del marabú de Tuba

Por Sole Gutierrez, becaria de AECID en Saint Louis (Senegal)

El 5 de septiembre de 1895, Cheikh Ahmadou Bamba desafió a la autoridad francesa y rezó en la oficina del Gobernador en Saint Louis, Senegal. Por este acto fue considerado una amenaza y más tarde, acusado por la administración colonial de preparar una guerra santa, fue exiliado a Gabón. Aunque contrario a la colonización, no siguió a la guerrilla y optó por la paz. Es una personalidad muy relevante dentro del Islam y fundó la ciudad santa de Touba en 1887, en cuya mezquita, levantada en su honor, reposan sus restos. En vida se dedicó a la meditación, los rituales, los estudios coránicos y la fabricación de amuletos para sus seguidores. Creó la Hermandad de Mourides y sus compatriotas lo llaman cariñosamente Serigne Touba (el Marabout de Touba).

Para conmemorar aquel acto desafiante y valeroso de hace 117 años, cada año los hermanos mourides vienen en peregrinación a Saint Louis procedentes de todas partes del país e incluso del extranjero y celebran varios días de festejos. El acto central del homenaje tiene lugar en la Plaza Faidherbe donde se oficia el multitudinario rezo “takussan” y desde el que sobresalen los miles de colores de las prendas de los Baay Falls y que constituyen una rama de los mourides fundada por Cheikh Ibrahima Fall, discípulo de Serigne Touba.

Fall profesaba una devoción extrema y Serigne Touba le obligó a él y a toda su familia a abandonar la práctica del ayuno y la oración. Por este motivo un gran número de Baay Fall no practican ciertos preceptos del Corán, ni siquiera durante el mes del Ramadán, provocando esta situación constantes críticas por parte de otros musulmanes.

Existen, por tanto, dos ramas del mouridismo, una Mouride y otra Baay Fall, que tienen sus propios representantes. La sucesión es hereditaria en ambos casos. Al mismo tiempo, dentro de la corriente Baay Fall existen varias alternativas. Los Baay Fall que viven en Touba y ayudaron en la construcción de la gran mezquita gozan de una excelente reputación y respeto y por otro lado existe una corriente, más relajada, que son conocidos por pedir limosna constantemente. Hay quien piensa que estos últimos les dan mala imagen al movimiento y no comulgan con su estilo de vida.

En cualquier caso y fuese cual fuese su tendencia, el 5 de septiembre de este año miles de peregrinos, gran parte de ellos Baay Fall, llegaron a Saint Louis para la celebración. Siendo ésta una ocasión tan especial, el ambiente festivo se respiraba por toda la ciudad y la petición de limosna dio paso a la hospitalidad, o lo que es lo mismo, la teranga, en lengua wolof. Los locales acogieron a los foráneos como miembros de la misma familia y todos dieron la bienvenida a los toubab (extranjeros) atraídos por la singularidad del acto.

El día se convirtió en toda una oportunidad de compartir comidas, té, café y largas e intensas charlas y de conocer más de cerca la historia de Senegal dejando a un lado los (ilógicos) prejuicios de quien mira a la religión como una amenaza.

Si queréis profundizar más sobre los Baay Fall, como una de las ramas más austeras de las fraternidades musulmanas (van descalzos en señal de humildad, van llenos de talismanes)  aquí encontraréis más información. En estos tiempos, donde los medios nos colocan a los musulmanes como enemigos, es más importante que nunca conocerlos, entender sus costumbres, acercarnos con curiosidad a sus tradiciones….

Os dejamos un pequeño cántico para acercaros más al Baay (o Baye)Fall. La verdad es que es muy bonito y curioso.

 

La burbuja inmobiliaria en Angola

El sistema económico en el que vivimos es todavía el capitalismo, donde lo importante es el capital. La arquitectura vive en España sus momentos más bajos, después del pinchazo de la burbuja inmobiliaria en la que vivíamos y que era imposible de mantener (ver el genial video inicial donde se cuenta el estallido). Aunque expertos en el tema ya vaticinaban de su insostenibilidad, muchos estaban metidos en este negocio  ganando mucho dinero en poco tiempo. Ahora, muchos de los arquitectos que tenían trabajo asegurado en tercer año de carrera, están emigrando, en busca de mejores tierras.

Numerosos países denominados pobres están acogiendo empresas y profesionales que después de esquilmar nuestras tierras acampan ahora a sus anchas allende los mares, para hacer caja a costa de futuras burbujas. ¿Acaso no hemos aprendido nada?¿Se trata de huir hacia delante hasta que una nueva burbuja nos separe?

El caso de Angola, donde Habitafrica trabaja desde hace más de 13 años, es un ejemplo. Mantiene unas grandes tasas de crecimiento por los millones que genera el petroleo, pero que están repartidos entre unos pocos. Mientras, la mayoría población tiene una esperanza de vida de 51 años y tasas de pobreza altísimas. El país todavía sufre los efectos de la guerra que duró casi 30 años y los desalojos  siguen a la orden del día favorecidos e impulsados por empresas inmobiliarias y ayuntamientos que se hacen caja.Es la nueva cultura del boom, del pelotazo, donde lo que menos importa es la gente.

Aquí os dejamos la crónica en imágenes de una crisis anunciada por las desigualdades sociales cada vez mayores en un país como Angola, porque todavía no se sigue construyendo para la gente, sino para el lucro de unos pocos. Muchísimas gracias a Azku, por el montaje. Las fotos fueron tomadas por nuestra expatriada en Angola, la arquitecta Rocío Alonso, que sigue trabajando en Habitafrica para el otro 85% de la población que no tiene unas condiciones mínimas de habitabilidad.

Angola from Alex Azkunaga on Vimeo.

 

Una escuela en la ciudad del viento

Escrito por Nacho Gasulla, de Escritores sin Fronteras.

Sergio es el Coordinador Técnico de Habitáfrica en Mauritania.Es una verdadera suerte coincidir con él en Nouadhibou, y que sea él mismo quien me muestre sobre el terreno el proyecto que Habitáfrica está impulsando en el barrio de Nassiba.

Como en el caso de Elwaba, se trata de mejorar las condiciones de escolarización de los niños residentes en el barrio de Nassiba, proporcionándoles unas instalaciones apropiadas y soporte técnico y apoyo de gestión para optimizar los recursos con que cuenta el centro.

Y digo que es una suerte visitar el proyecto con Sergio, porque Sergio es arquitecto,y responsable directo de la construcción de las escuelas promovidas por Habitáfrica en Mauritania.Su visión de la problemática  es, además, la de quien tiene que convertir una idea de escuela en un edificio a la medida de las necesidades, de las expectativas de los condicionantes arquitectónicos  locales y del presupuesto,  lidiando para ello con organismos,  instituciones, empresas  constructoras y operarios a pie de obra.

El de Sergio es uno de esos trabajos que yo no podría hacer.Sergio también me habla de ratio de niños por aula, de formación del profesorado, de integración en el barrio, de asociaciones de padres.Pero habla además de la relación que existe entre la calidad de la luz, el espacio, la calidad del aire que se respira y la motivación para desear aprender.

Mientras hablamos, paseando alrededor de la obra, un operario deja lo que estaba haciendo y se prepara para rezar. En las aulas, los niños se sientan separados de las niñas. En las letrinas no tienen agua; muchas niñas no han ido hoy al colegio por esa razón, y muchas otras se ausentarán el tiempo que necesiten para ir a sus casas y regresar.

Además, tampoco hay luz. El ayuntamiento no ha pagado la factura, y Mohamed, el director, no sabe explicarme por qué. El servicio de comedor ha sido cancelado porque han dejado de percibir la ayuda con que se financiaba. Y no disponen de transporte escolar para los niños que no pueden llegar al colegio de otra forma. El director me pasea por alguna de las instalaciones y me muestra las condiciones en que se encuentra la escuela. Pero es optimista. La reconstrucción de algunas de las aulas existentes y un nuevo edificio suponen para él un gran avance. Tal vez signifique el principio de un cambio mayor.

Ya se ha acabado la fase de cimentación, y van a comenzar a levantar el edificio. Sergio señala aquí y allá, explicando cómo se pretende afrontar la siguiente fase. Las obras aquí no suponen un desafío por su complejidad técnica, dice, sino por los medios con que se trabaja.

“Cuando estudias un proyecto desde el punto de vista técnico”, continúa, “no ves esa complejidad. Después, cuando te pones a hacerlo, te das cuenta de dónde reside la dificultad. No es tanto en el diseño, sino en el proceso. Llegar a las cosas es más difícil, porque los medios son menos”. Se refiere a que la superficie de la parcela en que se levanta el nuevo edificio es una placa de piedra, y los agujeros y zanjas horadados en ella para la cimentación han sido abiertos a cincel y martillo. Y si no se ha recurrido a una pala excavadora no ha sido por una cuestión de presupuesto, explica Sergio, sino porque, sencillamente, no hay una pala excavadora. Lo que en España se hace en cinco días, en Nouadhibou conlleva más de dos meses de trabajo.

Visito las instalaciones que fueron la cocina y el comedor. La capa de polvo que cubre el mobiliario es gruesa. Hace tiempo que un niño no se sienta a la mesa. Las consecuencias que eso tiene son principalmente dos. En primer lugar, una comida que no reciben en el colegio es una comida al día que con toda probabilidad han dejado de recibir. En segundo lugar, no poder comer en el colegio significa acortar el horario lectivo para que lo puedan hacer en sus casas, lo que incide directamente en la calidad de la educación.

Hacemos una visita a las aulas. Al entrar, debo esperar unos segundos hasta que mi visión se acomoda a la escasez de luz. Las paredes, suelo y techo están muy deteriorados. El mobiliario aguanta todavía. El encerado se cae a pedazos. Las ventanas están abiertas de par en par para ventilar el espacio.

El paisaje que se ve desde ellas es el muro de cemento del edificio contiguo, levantado a un metro de distancia. Me pregunto si el futuro de estos niños tiene tan pocas vistas como desde las ventanas de las clases en las que se supone que se dibuja el paisaje de su porvenir.

Terminamos la visita coincidiendo con el final de las clases por el día de hoy. Ya en la calle, se me ocurre sacar la cámara de fotos. El revuelo es total. Todos los niños se empujan delante de mí para hacerse un hueco en la foto. Algunos caen al suelo. Gritan y ríen. Les parece divertido que les haga fotos en grupo. Cuando lleguen a casa contarán a sus padres que por allí apareció esta mañana un blanco haciendo fotos. Venía acompañado de otro blanco. Y hablaban con el director. Algo se estaba cociendo. Quizá volvamos a tener agua, pensarán. O luz. O comida. O transporte. No exactamente. Tendrán un nuevo edificio. Y a alguien como yo para escribirlo.

Agua

Por Laura Feal, técnica de proyectos de Habitafrica en Saint Louis, Senegal.

El agua, de l’eau. El maa en árabe, ndonkh en wolof. Auga, na miña lingua: La primera palabra que aprendes en tu lengua y en cualquiera otra. Y es que cuando estás acostumbrada a vivir con ella no te das cuenta de la importancia que tiene.En que sin ella, simplemente, no se puede vivir.

Hoy llovió en Saint Louis, dando comienzo a la tan esperada estación de lluvias. El “hivernage”. Y llovió tan intenso que en dos minutos estaba calada hasta los huesos. Me pilló en plena calle, con más gente, que desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Me quedé sola, lejos de mi casa y empapada de arriba abajo, con todo lo que llevaba encima. Algún taxi me pitó para que me montara, pero ante mi asombro (y el de ellos) me sentí muy cómoda en la nueva situación.

Fui andando lentamente hasta mi casa, unos 15 minutos, disfrutando de una lluvia que no arreciaba y que resbalaba por mi cabeza, por mi cuerpo y por mis cosas. Me crucé pandillas de niños que aprovecharon literalmente para lavarse, y otros que saltaban en los charcos de barro ensuciándose unos a otros. Sonrientes, ilusionados ante un recurso raro, escaso. Sin saber lo que sus mayores saben: que el agua, tan ansiada, tan rica, es un arma de doble filo.  En un rato las calles apenas asfaltadas se habrán inundado, dejando charcos que se llenarán de mosquitos. Que las basuras acumuladas en las aceras, se pudrirán con el agua, trayendo enfermedades para humanos y para animales. Que la tierra, que tanto cuidan y respetan, y que tanto necesita del agua, se empachará de estas lluvias torrenciales, pudiendo llegar a estropear las plantaciones de quienes no han sabido escuchar al viento que ya hace días anunciaba lluvia. Que las carreteras se atascarán y cortarán. Que no hay mal que por bien no venga.  Bueno no; al revés.

Yo sigo con mi paseo feliz, dejándome llevar por la alegría de los niños y la soledad de mi islita. Llego a casa y estrujo la ropa, la retuerzo hasta que cae la última gota y me doy cuenta de lo mejor: mi móvil cooperante, mamotreto-nokia-con-linterna, está, como no podía ser de otra manera, vivito y coleando. Si es que no hay como estar en África para relativizar.

Foto: Mario Entero