Plantación de arboles en Nouadhibou

Por Sergio Suarez, técnico de Habitafrica en Mauritania

Como parte de uno de los proyectos que realizamos en Nouadhibou, Mauritania, nuestro compañero Moussa Kane ha gestionado la plantación de árboles en el barrio de Hay Madrid. Para esa labor ha contado con la colaboración espontanea pero inestimable de muchos niños y niñas en el barrio.

Desde la  ilusión con la que es recibida cualquier actividad que suponga una rotura con la rutina, los niños y niñas acompañaron la plantación de árboles, la colocación de protecciones, la supervisión de lo plantado durante dos meses.

Entre todos esos árboles plantados, algunos quizá no llegue a levantar un metro del suelo, otros quizá darán sombra por años pero todos ellos habrán valido a la silenciosa misión de despertar la sensibilidad en los más jóvenes.

El recuerdo infantil de un árbol plantado supera con creces cualquier objetivo perseguido.

Un niño que planta un árbol, no pierde la ilusión de verlo crece delante de su puerta; de esa manera, aprende a cuidarlo un poco más cada día mientras toma conciencia sobre su medio ambiente.

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Planter un arbre.

Dans le cadre d´un de nos projets à Nouadhibou, la Mauritanie, notre collègue  Moussa Kane a géré la plantation d’arbres dans le quartier de Hay Madrid. Pour cette tache il a bénéficié de la spontanée mais précieuse collaboration des enfants du quartier.

Avec l’enthousiasme avec lequel toute activité extraordinaire est reçu, les enfants ont rejoint la plantation des arbres, le placement de la protection, la surveillance de ce planté depuis deux mois.

Parmi tous ces arbres plantés, certains ne pourraient pas pousser, d’autres vont fournir de l’ombre pendant des années, mais tous auront réussi à la mission silencieuse de sensibiliser les jeunes.

Le souvenir d’enfance d’un arbre planté emporte de loin sur n’importe quel objectif.

Un enfant qui plante un arbre, ne perds pas espoir de le voir grandir devant sa porte, de cette façon, il apprend à en prendre soin chaque jour pendant il prend conscience de leur environnement.

Las fotos del reportaje han sido tomadas por nuestro compañero Moussa Kane

 

 

La dignidad de un baño limpio

Por Idoia Oneca, responsable de habitabilidad de Habitafrica

Los días 30, 31, 1 y 2 de junio, como  coordinadora de los proyectos hábitat de la Fundación, asistí a la parte práctica del curso formativo de “Agua, Saneamiento e Higiene en la Acción Humanitaria” del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), en la sierra de Madrid. El acceso al agua, el saneamiento  y la higiene en África es uno de los retos fundamentales a los que nos enfrentamos en cada país donde trabajamos.

Este curso, de 100 horas on line,  cuenta con 30 horas extras presenciales donde se aplica en casos prácticos todo lo aprendido y de una manera muy integral: se identifica el mejor sistema de captación de agua y se realiza su diseño, así como la potabilización y posterior distribución, se hacen letrinas y se conocen las diferentes bombas de agua. 

Aunque el curso está muy enfocado a la ayuda humanitaria y campamentos de emergencias, todo esto es muy útil también para los proyectos de desarrollo. De hecho, la mayor parte de los integrantes del curso trabajaban en este sector.

Además de conocer estos sistemas que siempre aplicamos en los proyectos, de primera mano, se ha dado especial hincapié a la participación de los beneficiarios y la promoción de higiene, quedando claro que, tanto si se trata de un proyecto de desarrollo, como de uno de emergencia, si estas dos componentes no existen, el proyecto va a fracasar.

Fue un curso muy útil que además estuvo altamente enriquecido con las muy diferentes experiencias de las personas que asistimos a él.

Os dejamos un interesante vídeo que pretende ponernos a todos y todas en la piel de lo que ocurre cuando no tienes un baño limpio. ¿A qué es terrible?

#Noentran

Por Arantxa Freire, responsable de Comunicación en Habitafrica.

El mundo es cada vez más dada a los eufemismos. Esconde lo que no nos gusta, aleja los problemas bajo cortinas de humo. Las empresas explotan a niños, pero lejos de nuestros ojos, los políticos se corrompen en lugares oscuros. Las fronteras, como los puertos, siempre han sido territorios salvajes, llenos de oportunidades, y también de peligros. Europa, para no ser menos, ha decidido extender sus fronteras fuera de Europa, para que no veamos lo que se hacen ellas. Desde hace años, pero este último con más fuerza, vemos como los inmigrantes subsaharianos se ven hostigados en los países del Norte de África, donde las autoridades hacen cosas con ellos que nosotros no permitiríamos en nuestras tierras.

Mañana celebramos el dudoso honor del Día del Refugiado, porque sigue siendo una infamia, como cuenta cuenta CEAR en su página web, que a día de hoy haya todavía 43,7 millones de personas en situación de desplazamiento forzado en el mundo.

Según la Convención de Ginebra sobre el estatuto de los refugiados, las personas refugiadas son aquellas que han tenido que huir de sus países por haber sufrido persecución, o tener temor fundado de ser perseguidas, por sus opiniones políticas, su nacionalidad, su religión, su etnia o su pertenencia a un grupo social determinado.

La comunidad internacional tiene la obligación y la responsabilidad de proteger a las personas refugiadas, acogiéndolas en su sociedad y garantizándoles una vida digna. Sin embargo, son los países empobrecidos o en vías de desarrollo quiénes acogen al 90% de las personas refugiadas y desplazadas forzadas.  Nosotros preferimos impedir que lleguen a nuestros aeropuertos o a nuestras costas mediante acuerdos secretos de condicionalid de la ayuda por control migratorio o el reforzamiento de la Agencia Europea de Fronteras Exteriores (FRONTEX), con patrullajes en las mismas costas africanas. Estos dispositivos nos protegen del “otro”.

Algún día pagaremos tanta infamia. O nos pagarán con la misma moneda.

 

 

Las diez plagas bíblicas que “azotan” África II

Queríamos abrir esta segunda parte del debate sobre las “10 plagas bíblicas que azotan África” acudiendo a una referencia, en estos tiempos de líderes mediocres: Thomas Sankara, presidente de Burkina Faso en los años 80.

Fijaros lo vigentes que están hoy sus palabras: “Cuando hoy nos hablan de crisis económica, se olvidan de decirnos que la crisis no llegó de forma súbita. La crisis existe de siempre y se irá agravando cada vez que las masas populares sean más conscientes de sus derechos frente a sus explotadores. Actualmente hay crisis porque las masas rechazan que las riquezas se concentren en las manos de unos pocos. Hay crisis porque unos pocos depositan en los bancos en el exterior, unas sumas colosales que serían suficientes para desarrollar África. Hay crisis porque frente a estas riquezas individuales que se pueden nombrar, las masas populares se niegan a vivir en los ghetos y los barrios bajos. Hay crisis porque por doquier los pueblos se niegan a ser Soweto frente a Johannesburgo. Hay lucha y la exacerbación de esta lucha produce inquietud a los que retienen el poder financiero”. Hablábamos en el post anterior de las 10 plagas bíblicas que azotan el continente y nos referíamos a la esclavitud, la colonización, la explotación de recursos, la fuga de cerebros, la deuda externa y el tráfico de armas. Vamos a terminar de enumerar otras de las plagas, que nosotros, con 15 años de trabajo, vemos todos los días y que los africanos llevan sufriendo años, o siglos.

7. Acuerdos comerciales injustos: El mercado internacional está creado para beneficiar a los países ricos, en detrimento de los pobres. Los EPAS (Acuerdos de Partenariado Económico) pretenden imponer negociaciones donde los países europeos tengan libertad total para vender en los países pobres (con productos como los agrícolas, subvencionados, por cierto) mientras los países pobres no pueden competir en las mismas condiciones, tanto por la normativa de embalajes, de calidad o por la mínima capacidad para hacer publicidad en Europa. En Habitafrica todavía recordamos los lamentos de un agricultor senegales que nos decía que le costaba más criar sus pollos que comprar los importados de Francia.

8. Políticas migratorias. Las materias primas de África y sus minerales,  pueden viajar libremente, ahora, sus personas no. Y mucho menos si no están “cualificadas”.  La política de externalización de fronteras de la Unión Europea ha hecho que la mayoría de africanos no puedan llegar a Europa. Ahora son los países del Norte de África, como Marruecos, Mauritania o Senegal donde se quedan varados los inmigrantes,esperando su salto a Europa. Aunque sólo el 2% de los inmigrantes sale de su continente (la mayoría de los migrantes son internos) las injustas y restrictivas políticas europeas minan el desarrollo de muchas familias. Os dejamos un intresante análisis del Grupo de Políticas Africanas respecto a la incoherencia de nuestras políticas migratorias con África.

9. Sistemas de producción y consumo: Si toda la población mundial siguiese las pausas de consumo que tenemos en los países ricos, necesitaríamos varios planetas para vivir. África sigue siendo un proveedor de materias primas para el primer mundo y el fenómeno de “acaparamiento de tierras” está cada vez más en auge. Los monocultivos están sembrando de hambre el continente con unas tierras que se  utilizan para el disfrute de los ciudadanos occientales, mientras los que cultivan las tierras no ganan lo suficiente para comer, cuando el precio de los alimentos (que se decide en los mercados internacionales) es cada vez más alto.  Seguro que vosotros, inquietos y responsables en el consumo, ya conocéis este sencillo video sobre “la historia de las cosas”. Sino, no debéis perdéroslo.

10. Estreotipos africanos: Las ONG hemos contribuido, porque nos interesaba, a dar una imagen catastrofista de África, donde no sólo existe violencia, sida, corrupción o niños hambrientos. Lo malo de los esterotipos es que son muy difíciles de vencer y que se han extendido a los medios de comunicacion, la literatura e incluso,el cine. Los ratios de riqueza de los países africanos son muy grandes y su diversidad cultural y riqueza. Como diría Kapuscinski (otro imperdible para hablar de África con algo de criterio) “este es un continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos “África”.

Retomando a Sankara. ¿De dónde vendrá la revolución? ¿De ese poder financiero privilegiado, o de los pueblos que no quieren seguir siendo Soweto y que buscan acabar con la injusticia? La respuesta está en las manos de todos. Manos a la obra.

Las diez plagas bíblicas que azotan África

Las Diez Plagas Bíblicas sobre Egipto también conocidas simplemente como las diez plagas o las plagas bíblicas son una serie de calamidades que, según el Antiguo Testamento y la Torá, Dios infligió a los egipcios para que el faraón dejara partir a los hebreos de Egipto. Se trata de un castigo que un ser exterior inflige a un pueblo para castigarles por algo.

Leyendo las últimas noticias que nos llegan de nuestros socios en el terreno sobre la plaga de langostas que amenaza con hipotecar miles de vida en Mali y Niger, uno se pregunta qué mas les puede pasar en la zona, después de estos meses de sequía, hambruna, guerra independentista en el Norte, “sharia” y ahora, esta plaga.

No es tiempo de analizar ahora la relación entre la maldición bíblica y África (según el Antiguo Testamento, Cam era el hijo de Noé que había avergonzado a su padre, ganándose su maldición, y el que había dado origen a los pueblos negros). Pero está claro que da ganas de pensar que África se ha visto sometida, desde el principio de los tiempos, a una maldición bíblica que le arrastra al hambre, a la corrupción, a la violencia y el salvajismo, a la avaricia y a la sangre.

Pues dándole vuelta a estas ideas, pensamos que a lo mejor no es Dios, sino el hombre (privilegiado, o sea, cada uno de nosotros ) el causante de esas diez plagas que azotan África y contra las que queremos luchar todos los que amamos esta región:

1. La esclavitud. El comercio de esclavos tuvo un efecto negativo sobre el crecimiento y desarrollo de África. Sus consecuencias últimas fueron socavar las economías locales y la estabilidad política ya que las fuerza laboral era embarcada en el comercio oceánico. Con el auge del comercio de esclavos a gran escala, motivado por las necesidades europeas, la esclavitud del enemigo se convirtió cada vez menos en una consecuencia de la guerra, para volverse progresivamente una razón para ir a la guerra. La esclavitud continúa vigente en el continente a través de sueldos de hambre y condiciones precarias.

2. El colonialismo. Desde la llegada de portugueses a finales del XVIII hasta mediados del siglo XX, África sufrió las consecuencias de un sistema colonial que ha hipotecado varias generaciones de africanos por la explotación de sus recursos para el interés de las colonias.

3. La explotación de los recursos naturales y la compra de tierras en África: Tras la independencia de los países africanas, todavía continúan las relaciones neo-coloniales de las antiguas metrópolis, a través de los acuerdos injustos de muchas multinacionales pesqueras, agrícolas, mineras o de servicios. La compra de tierras es una práctica legal en el continente que está suponiendo que tierras cultivables se destinen a países ricos en vez de a paliar el hambre de sus pobladores.

4. La fuga de cerebros: Los países de África Subsahariana que invirtieron en formar nuevos médicos han acabado perdiendo 2.000 millones de dólares (unos 1.509 millones de euros), porque estos facultativos, una vez que adquirían experiencia, abandonaban su hogar en busca de trabajos más prósperos en países ricos. Lo mismo pasa en muchas otras profesiones “cualificadas”.

5. La deuda externa; África paga más por los intereses de la deuda que lo que ingresa en concepto de ayuda al desarrrollo.  Se trata, muchas veces, de una deuda injusta, “odiosa”, creada en muchos casos por dictadores o por gobiernos ricos que ayudaban a África dando a África créditos para comprar sus propios productos occidentales. Esto, si lo piensas, no deja de ser legal, pero es inmoral.

6. El tráfico de armas: Los enfrentamientos armados sangran cada año 18.000         millones de dólares a la economía africana. El Kalashnikov es el rey de un arsenal   ingente que, según denuncia un informe de Oxfam, en un 95% se fabrica fuera de     África, a donde buena parte llega a través del incontrolado tráfico ilegal. Para más      información os aconsejamos entrar en la campaña Armas bajo control, que             organizan varias ONG internacionales y españolas y que seguro este año darán       mucho de lo que hablar.

En el siguiente y apasionante post, para no hacerlo muy largo, seguiremos dándole vueltas a estas plagas más humanas que divinas, con las que las ONG como la nuestra queremos acabar y en las que la ciudadanía y los políticos tienen aún mucho por hacer……

¿Comentarios?

 

La cara y la cruz del “milagro” africano

Cuando caminas por ciertas calles de Luanda, Accra o Maputo, no es difícil toparse con comodidades propias de los países más adelantados. El espejismo, sin embargo, dura poco. A pocos minutos de esas zonas, inmensas barriadas de chabolas muestran la realidad de la mayoría de la población. La riqueza existe, pero sólo para unos pocos.

La cifra media de crecimiento económico anual en África asciende a un 6,5%; un dato que, en un contexto de recesión mundial, sitúa al continente en un puesto privilegiado. Tales cifras, sin embargo, no dejan ver el bosque en un continente donde más del 40% de menores de cinco años sufre desnutrición. Los últimos informes que analizan el desarrollo del continente dejan atrás el pesimismo de las últimas décadas pero ponen el dedo en la llaga al denunciar que, a pesar del crecimiento, el gran reto del continente es que esa riqueza se reparta.

Los gobiernos deben convertir las ganancias en oportunidades para toda la población; se trata, como tanto se repite últimamente en nuestras calles, de socializar los beneficios y no las pérdidas. Es el momento de la justicia distributiva. Este sistema ha demostrado que no puede sostenerse y que debemos optar por modelos alternativos que garanticen los derechos humanos de las personas y el respeto a la naturaleza en cualquier lugar del planeta. El crecimiento ilimitado no es viable.

Por otra parte, en un mundo absolutamente interconectado como el actual, deberíamos preguntarnos cuáles son las causas que hacen que la hambruna aceche a casi 20 millones de personas en África –casi la mitad de la población española, por cierto. Por supuesto, la sequía en la zona y diversos y complejos conflictos contribuyen a la gravedad de la situación; pero no debemos olvidar otros factores que, sin duda, son determinantes. Empresas europeas y asiáticas están esquilmando los bancos de pesca africanos; la explotación de recursos naturales como el oro, los diamantes, el petróleo o el coltán generan enormes impactos en el medio ambiente y, en muchos casos, graves  conflictos en la zona. Capitales extranjeros han comprado casi 50 millones de hectáreas de tierras –el equivalente a la mitad de las tierras agrícolas de los 27 países de la UE- para producir alimentos que se envían a otras zonas del planeta o incluso para producir agrocombustibles para los coches europeos.

Las responsabilidades globales son ineludibles. No podemos mirar hacia otro lado. La enorme reducción de fondos para la cooperación que ha realizado el gobierno español tiene graves consecuencias sobre millones de personas, como también lo tienen las políticas comerciales que imponen reglas profundamente injustas para África. Durante décadas, las políticas económicas y comerciales promovidas por los organismos internacionales han tenido consecuencias negativas sobre la calidad de vida de las personas africanas. Además de “echarles una mano” deberíamos quitársela de encima. Las políticas públicas de cooperación  -que no son una dádiva en tiempos de bonanza económica, si no un imperativo ético y político que deber ser cumplido- han de ir acompañadas de otro tipo de políticas que las complementen.

Hace ya mucho tiempo que se demostró que el crecimiento económico per se no deriva necesariamente en el desarrollo de las personas. Sin políticas que distribuyan la riqueza y garanticen servicios públicos, ni siquiera un índice de crecimiento del 6,5% acabará con la pobreza de la mayoría de la población; más bien todo lo contrario: aumentará las desigualdades entre mujeres y hombres, entre unos grupos sociales y otros.

Afortunadamente, África vive un momento de esperanza de la mano de sus ciudadanos y ciudadanas. La Primavera Árabe en el norte del continente, movimientos sociales como los vividos en Nigeria, Malawi o Senegal demuestran que los pueblos africanos cuentan con alternativas y propuestas sociales muy exitosas a favor del desarrollo de las personas. Propuestas que forman parte de la historia y la idiosincrasia africana y que actualmente se unen, en una red mundial interconectada, a las que en miles de rincones del mundo demandan políticas distributivas que garanticen la justicia social. Ese sí, es un gran milagro.

Este artículo ha sido elaborado por Habitáfrica y la Coordinaadora de ONGD con motivo del Día de África 2012

Premio

Si no apuestas, no ganas. El mes pasado decidimos presentar una de las fotos que teníamos sobre un proyecto en Senegal, hecha por el maravilloso artista Tomás de la Fuente, a un concurso de fotografía. Y ya nos habíamos olvidado cuando recibimos una llamada.

El jurado del I Certamen Fotográfico sobre Migraciones, celebrado en Bilbao en el marco del VII Congreso sobre Migraciones Internacionales en España, había elegido como fotografía ganadora la nuestra, que lleva el título ‘Entre dos orillas’.

Creemos que es una oportunidad para reflexionar sobre la imposibilidad de que los muros que puedan contener los sueños. Esperamos que la foto os guste tanto como a nosotros y que, por un momento, consiga poneros en la piel de este  hombre, asomado al abismo y así, entender un poco más a los que se encuentran en la otra orilla.

¿Todos los #Konys son negros?

Por Arantxa Freire,  responsable de Comunicación en Habitafrica

Leo como todas las mañanas  uno de los periódicos españoles de más tirada para ponerme al día. Y algo llama mi atención ¿Adivináis qué? :


Como os podéis imaginar, trabajando en esta ONG y siendo una esclava de las redes sociales, se trata de una noticia relacionada con los coletazos de la polémica por el caso Kony. Para quien todavía no conozca esta historia (cosa poco probable) le comento que se trata de un polémico vídeo donde la ONG americana Invisible Children da a conocer al mundo las atrocidades de Joseph Kony, comandante en Jefe del Ejército de Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army, LRA), de Uganda. A día de hoy, sólo en Youtube ha sido visto por 77 millones de personas.

Este post no trata de esa polémica, que ya ha gastado ríos de tinta (¿debería decir bits?) , pasiones y críticas, sino de la preocupación que nos ha producido el daño que la campaña ha hecho o puede hacer en el imaginario colectivo sobre África. Volvamos a la foto y a la noticia de El mundo.es, que lleva de poco amarillista título ” Violaciones, mutilaciones, asesinatos….el rastro de los más buscados”, que luego en la noticia matiza dentro titulando “Los otros Kony”.

¿Hay algo que os llame la atención?

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A nosotros, sí.

¿Son todos los “otros kony” africanos? ¿Es África, genéticamente, el continente de los malos malísimos fruto, dela maldición de Canaan (un nieto de Noé que ha jorobado a los africanos por el hecho de tener la piel oscura).  Para más información sobre esta interesante teoría sobre las raíces bíblicas del racismo, leer este artículo. Pero esta es otra  historia, sobre la que esperamos hablar de en otra ocasión.

En Habitafrica creemos que no, que hay y ha habido muchos Konys en  todos los continentes  y que el racismo (inconsciente en muchos casos y bajo buenas intenciones en otras) todavía sigue siendo un lastre para nuestros vecinos.

Los africanos no son más “salvajes” o “tribales” o “infantiles”, “corruptos” o “ignorantes” que otros, pero año tras año seguimos viendo que los medios de comunicación hablan de ellos con estos calificativos.

Para aprender de verdad “¿Cómo escribir sobre África?” os dejamos un irónico artículo del del escritor keniano Binyavanga Wainaina, que recoge en su blog Ander Izaguirre y un libro editado por Casa África “Si hablas de nosotros….” dónde se hacen eco de las opiniones de varios periodistas africanos sobre la representación negativa que hacen los occidentales de su continente.

“Termina tu libro siempre citando a Nelson Mandela diciendo algo acerca del arcoiris y renacimientos. Porque a ti te importa África”. Pues ahí va:

“No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en la que trata a sus niños” (Nelson Mandela). 

Una jornada entre bambara, diola, songhay, fulfude, senoufo y dogón

Hace unas semanas en Habitáfrica organizamos un encuentro entre jóvenes malienses que viven en España, con la idea de preparar un encuentro europeo que se organizará en París en unos meses. La reunión, que realizamos en el CEPI Hispano-Africano de Madrid, fue intensa, emocionante, a ratos muy divertida y sobre todo muy muy enriquecedora para todos.

Hemos realizado de manera muy rudimentaria un video, con algunos de los testimonios de los jóvenes sobre los temas que les importan en su día a día, como la discriminación, las relaciones entre hombres y mujeres o la cultura de su país. En ellas retrataban lo raro que les miran en el metro “como si les diésemos miedo o asco”, comentaba alguno. Otras nos explican sus noches durmiendo al raso por no poder conseguir alquiler, aunque tuviesen dinero. Además conocimos lo diferentes que son las relaciones entre padres e hijos en Europa o en Mali. También descubrimos fascinantes personajes de la historia maliense como Sundiata Keïta.

Muchas de sus historias nos llenaron de rabia e impotencia, otras, nos dieron esperanza: porque como dicen, los jóvenes son la esperanza de que  haya un futuro mejor.

La jornada terminó con un partido intercultural entre malienses y españoles, donde se mezclaron el bambara, el francés, el español e incluso el inglés. Cuentan, que alguien reclamó una jugada en diola, songhay, fulfude, senoufo o en dogon, pero eso ya es territorio de la imaginación.

Con este video os dejamos. Y, como siempre, esperamos leer vuestros comentarios sobre el post.

Un tesoro en el corazón del Sáhara


Por Sergio Súarez, arquitecto y coordinador técnico de Habitafrica en Mauritania.

Hemos oído hablar mucho de Historia de Europa y bastante menos de Historia Africana, pero esas historias que siempre sorprenden con más fuerza son las compartidas entre las dos orillas, aquellas donde las fronteras se diluyen y el hecho en sí gana protagonismo.

Nouadhibou, es la segunda ciudad más grande de Mauritania. Esta situada en un enclave estratégico en la costa, cerca de la frontera con el Sáhara Occidental. A principios del siglo pasado, los franceses promovieron la construcción de un enclave con carácter eminentemente militar en la parte sur de la ciudad actual. Este hecho puso el lugar en los mapas…europeos.

Ya antes los pescadores canarios faenaban en estas costas, mucho antes de aquel primer fuerte, y habían establecido relaciones comerciales más o menos estables con los habitantes de la región.

Pero esta es historia para otro día… Hoy traspasaremos desde aquí no sólo la frontera española, sino la de muchos otros países del mundo.

Volvemos a la Nouadhibou de principios de siglo XX…el asentamiento continúa creciendo y se convierte en un enclave estratégico para el incipiente transporte aéreo. En ese tiempo, Latécoère, compañía de aviación francesa para las colonias establece en la ciudad una escala en su ruta hacia Dakar.

Uno de los pilotos de aquella compañía era Antoine de Saint-Exupéry, un hombre que, por su oficio, traspaso innumerables fronteras en vida y continua haciéndolo tras su desaparición, hace más de sesenta años, a través de su famoso libro “El principito”.

Esta hermosa historia, supuestamente para niños, ha sido traducida a más de cien idiomas y gracias a su sencillo lenguaje ocupa un lugar en las estanterías de todos los que alguna vez nos hemos propuesto aprender francés. ¡¡Qué más bella manera de romper fronteras que a través de un cuento!!

Aunque su libro vio la luz tiempo después de la primera experiencia africana, fue durante las escalas en el fuerte francés de la antigua Port Ettiene, cuando el piloto encontró sus primeros momentos para la escritura.

Sin entrar en las leyendas que circulan sobre la inspiración del famoso libro, el paisaje místico, casi extraterrestre, que define años más tarde, tiene mucho del desierto, de la arena que cubre los interminables paisajes del Sáhara, también aquí en Mauritania.

Esta pequeña historia, desconocida el gran publico, incluso para muchos habitantes de la ciudad actual, descubre de que manera tan insospechada pero a veces tan hermosa las vivencias humanas, los recuerdos, diluyen las fronteras de los mapas, entre realidades aparentemente tan distantes.

Ahí van algunas fotos del estado actual de la mansión en la que Saint-Exupéry se hospedaba cuando pasaba por aquí y que es el patrimonio construido de esta historia.


Un saludo a todos y ¡atención a los baobabs!