¿Por qué no hemos acabado con la pobreza en África?

Hace unos meses organizamos en Madrid un encuentro entre ONG, universidades, entidades públicas y expertos en cooperación internacional sobre África. Fue una buena ocasión para encontrarnos todas aquellas personas que trabajamos en cooperación con África. El debate fue intenso, y estuvo animado por el profesor Mbuyi Kabunda, que analizó con un discurso provocador por qué llevamos casi cincuenta años haciendo cooperación con África y todavía no hemos acabado con la pobreza. Las ONG españolas y africanas que participamos en el encuentro, también hablamos de las lecciones aprendidas y de los retos que nos quedan por conseguir, y la conclusión fue unánime: No puedes dar con la mano de la cooperación internacional lo quq quitas con políticas migratorias, comerciales o militares o medioambientales destructivas para África.

Dejamos aquí un vídeo de unos 20 minutos que resume el encuentro. Os animamos a ir saltando los ponentes según sea vuestro interés.

Sus derechos, nuestra obligación

El 15% de la población mundial disfruta del 85% de los recursos en un planeta mal repartido. No podemos hablar de “países pobres” sino de “países empobrecidos”
a raíz de la larga historia de injusticia. Reiteradas veces la comunidad de países desarrollados acordaron y se comprometieron a reducir las diferencias aportando parte de su ingreso interior bruto en concepto de lo que llamamos “Cooperación al Desarrollo”.

En épocas de bonanza no hay obstáculos para el pensamiento solidario, y estamos  dispuestos a repartir lo que sobra. Es, sin embargo, en los momentos difíciles cuando realmente es imprescindible trabajar por un mundo más justo, especialmente cuando vemos que quienes soportan más el peso de la crisis son realmente los que no han hecho nada para causarla.

Estamos siendo espectadores de la gravísima emergencia alimentaria en el Cuerno de África on una comunidad internacional irando para otro lado. Sólo una acción comprometida con un mundo más equitativo odrá lograr que el derecho a abitar en el lugar de origen sea una realidad. Poque son sus derechos y es nestra obligación.