San Valentín: rosas con espinas

El mundo cada vez es está más cerca. Y quienes defiendan que con la situación actual hay que mirar “primero para los de casa” no entienden nada. Numerosos son los ejemplos de esta interconexión y de que este mundo, ya no es un cúmulo de casas, sino una verdadera aldea global.

Hoy, 14 de febrero, se celebra San Valentín. Y en muchos sitios  se celebra con flores.

Kenia  ocupa el quinto puesto mundial como exportador de flores y es el segundo del mercado europeo, después de Holanda. Existen unas 500 granjas de flores en el país.  Para su principal cliente, la Unión Europea, supone un 40% de la importación, mientras que en el caso de Inglaterra, un 90% del comercio de flores procede directamente de aquí y de Colombia.

Las condiciones laborales de las “cortadoras de flores” han sido criticadas por defensores de derechos humanos,como ocurre también en los invernaderos al Sur de España, pero también con el  negocio de las flores en Colombia o en otros países exportadores. Interminables jornadas laborales, desigualdad de género entre hombres y mujeres, exposición a pesticidas o contrataciones y despidos cuestionados, son algunas de las denuncias. En 2012, la Comisión de Derechos Humanos de Kenia (KHRC) lanzó este interesante informe  (sólo lo hemos encontrado en ingles) sobre la ironía de las condiciones laborales de las mujeres en la industria de las flores.

Las flores son,tras el té y los safaris, el principal recurso del país. Pero rara vez los keniatas disfrutan de estas flores vip, que son disfrutadas (dinero es dinero) por suizos, ingleses y españoles.

El actual y destructivo modelo de agronegocio se refleja de forma brutal en el mercado de las flores,  donde las grandes empresas y gobiernos extranjeros compran y cultivan tierras para proveer a los países ricos de productos sembrando África de hambre (y secando sus ríos).

Así que disfrutemos de las rosas, amemos y regalemos. Pero seamos conscientes de lo que hay detrás y del rastro de nuestras compras.

Como véis, algunas rosas, vienen con espinas

Empatía

Recibimos estos días preocupantes noticias sobre la situación de los subsaharianos en la Valla de Melilla.  Algunos creen que es normal que haya vallas, que haya muros  y que se encierre a los inmigrantes en centros de internamiento por querer entrar en el país sin papeles. Suponen una amenaza. Para muchos, no hay lugar para los de fuera en un país con una tasa tan alta de paro, o con servicios sanitarios colapsados.

Pongámonos en su piel. Aquí os dejamos un vídeo que nos ayuda a la empatía. Está hecho, con ironía, para promocionar la inversión extranjera en Perú, un país que ha sido emisor de emigración y ahora acoge a muchos compatriotas españoles. Pero nos sirve para pensar estos días en los migrantes de Melilla. Tratemos a los demás, como mínimo, como nos gustaría que nos tratasen a nosotros.

Los rehenes de Melilla

Sara Prestianni da testimonio sobre la precaria situación de los subsaharianos en Melilla

Por Ana Lirola (técnica de Habitafrica en Marruecos)

El otro día, a través de la red MigraEurop, recibimos este documento gráfico de la infamia: Las fotos de “rehenes” de Melilla, un reportaje sobre la vida de la ciudad autónoma, 7 años después de los ” acontecimientos de Ceuta y Melilla “, cuando cientos de subsaharianos intentaron saltar la valla que separa África de Ceuta y Melilla.

La galería, realizada por la fotógrafa Sara Prestianni, nos muestra las precarias condiciones en las que viven estos inmigrantes, a la espera de ser expulsados o de dar el “gran salto” a Europa. No vienen en busca de sanidad, no vienen a robar, no quieren quitarnos las escuelas o las guarderías, sólo quieren una vida más digna que les aleje de la guerra, la pobreza o la explotación de recursos que la propia Europa realiza en sus países.

Como explica MigraEurop “las llegadas no disminuyen, ahora se hacen por el mar más que por la valla, y las condiciones de vida de los emigrantes han empeorado a causa de la prolongación del mantenimiento forzoso en este enclave. Acampados y encerrados a cielo abierto, muchos hacen malabarismos entre la muerte en las fronteras, las tentativas de salida, la esperanza y la espera de centenas de migrantes. Son rehenes de las políticas europeas que “encerrándoles” en Melilla, creen que hacen  política de disuasión, destruyendo vidas, dejándolas en el limbo de la espera”.

Resulta preocupante para nosotros el endurecimiento, los acosos y la violencia que están sufriendo estos colectivos en los últimos meses, que venimos observando desde Mauritania, Marruecos,o el propio territorio español. Para mostraros un ejemplo, aquí os dejamos un magnífico reportaje de Periodismo Humano sobre la situación de los congoleños, que se esconden para no ser deportados a un país donde se vulneran sistemáticamente los derechos humanos. ¿Deberían ser deportado cualquier persona para ser encerrada en una cárcel donde la gente está muriendo de inanición?

No podemos mirar para otro lado.