Sus derechos, nuestra obligación

El 15% de la población mundial disfruta del 85% de los recursos en un planeta mal repartido. No podemos hablar de “países pobres” sino de “países empobrecidos”
a raíz de la larga historia de injusticia. Reiteradas veces la comunidad de países desarrollados acordaron y se comprometieron a reducir las diferencias aportando parte de su ingreso interior bruto en concepto de lo que llamamos “Cooperación al Desarrollo”.

En épocas de bonanza no hay obstáculos para el pensamiento solidario, y estamos  dispuestos a repartir lo que sobra. Es, sin embargo, en los momentos difíciles cuando realmente es imprescindible trabajar por un mundo más justo, especialmente cuando vemos que quienes soportan más el peso de la crisis son realmente los que no han hecho nada para causarla.

Estamos siendo espectadores de la gravísima emergencia alimentaria en el Cuerno de África on una comunidad internacional irando para otro lado. Sólo una acción comprometida con un mundo más equitativo odrá lograr que el derecho a abitar en el lugar de origen sea una realidad. Poque son sus derechos y es nestra obligación.