Una escuela en la ciudad del viento

Escrito por Nacho Gasulla, de Escritores sin Fronteras.

Sergio es el Coordinador Técnico de Habitáfrica en Mauritania.Es una verdadera suerte coincidir con él en Nouadhibou, y que sea él mismo quien me muestre sobre el terreno el proyecto que Habitáfrica está impulsando en el barrio de Nassiba.

Como en el caso de Elwaba, se trata de mejorar las condiciones de escolarización de los niños residentes en el barrio de Nassiba, proporcionándoles unas instalaciones apropiadas y soporte técnico y apoyo de gestión para optimizar los recursos con que cuenta el centro.

Y digo que es una suerte visitar el proyecto con Sergio, porque Sergio es arquitecto,y responsable directo de la construcción de las escuelas promovidas por Habitáfrica en Mauritania.Su visión de la problemática  es, además, la de quien tiene que convertir una idea de escuela en un edificio a la medida de las necesidades, de las expectativas de los condicionantes arquitectónicos  locales y del presupuesto,  lidiando para ello con organismos,  instituciones, empresas  constructoras y operarios a pie de obra.

El de Sergio es uno de esos trabajos que yo no podría hacer.Sergio también me habla de ratio de niños por aula, de formación del profesorado, de integración en el barrio, de asociaciones de padres.Pero habla además de la relación que existe entre la calidad de la luz, el espacio, la calidad del aire que se respira y la motivación para desear aprender.

Mientras hablamos, paseando alrededor de la obra, un operario deja lo que estaba haciendo y se prepara para rezar. En las aulas, los niños se sientan separados de las niñas. En las letrinas no tienen agua; muchas niñas no han ido hoy al colegio por esa razón, y muchas otras se ausentarán el tiempo que necesiten para ir a sus casas y regresar.

Además, tampoco hay luz. El ayuntamiento no ha pagado la factura, y Mohamed, el director, no sabe explicarme por qué. El servicio de comedor ha sido cancelado porque han dejado de percibir la ayuda con que se financiaba. Y no disponen de transporte escolar para los niños que no pueden llegar al colegio de otra forma. El director me pasea por alguna de las instalaciones y me muestra las condiciones en que se encuentra la escuela. Pero es optimista. La reconstrucción de algunas de las aulas existentes y un nuevo edificio suponen para él un gran avance. Tal vez signifique el principio de un cambio mayor.

Ya se ha acabado la fase de cimentación, y van a comenzar a levantar el edificio. Sergio señala aquí y allá, explicando cómo se pretende afrontar la siguiente fase. Las obras aquí no suponen un desafío por su complejidad técnica, dice, sino por los medios con que se trabaja.

“Cuando estudias un proyecto desde el punto de vista técnico”, continúa, “no ves esa complejidad. Después, cuando te pones a hacerlo, te das cuenta de dónde reside la dificultad. No es tanto en el diseño, sino en el proceso. Llegar a las cosas es más difícil, porque los medios son menos”. Se refiere a que la superficie de la parcela en que se levanta el nuevo edificio es una placa de piedra, y los agujeros y zanjas horadados en ella para la cimentación han sido abiertos a cincel y martillo. Y si no se ha recurrido a una pala excavadora no ha sido por una cuestión de presupuesto, explica Sergio, sino porque, sencillamente, no hay una pala excavadora. Lo que en España se hace en cinco días, en Nouadhibou conlleva más de dos meses de trabajo.

Visito las instalaciones que fueron la cocina y el comedor. La capa de polvo que cubre el mobiliario es gruesa. Hace tiempo que un niño no se sienta a la mesa. Las consecuencias que eso tiene son principalmente dos. En primer lugar, una comida que no reciben en el colegio es una comida al día que con toda probabilidad han dejado de recibir. En segundo lugar, no poder comer en el colegio significa acortar el horario lectivo para que lo puedan hacer en sus casas, lo que incide directamente en la calidad de la educación.

Hacemos una visita a las aulas. Al entrar, debo esperar unos segundos hasta que mi visión se acomoda a la escasez de luz. Las paredes, suelo y techo están muy deteriorados. El mobiliario aguanta todavía. El encerado se cae a pedazos. Las ventanas están abiertas de par en par para ventilar el espacio.

El paisaje que se ve desde ellas es el muro de cemento del edificio contiguo, levantado a un metro de distancia. Me pregunto si el futuro de estos niños tiene tan pocas vistas como desde las ventanas de las clases en las que se supone que se dibuja el paisaje de su porvenir.

Terminamos la visita coincidiendo con el final de las clases por el día de hoy. Ya en la calle, se me ocurre sacar la cámara de fotos. El revuelo es total. Todos los niños se empujan delante de mí para hacerse un hueco en la foto. Algunos caen al suelo. Gritan y ríen. Les parece divertido que les haga fotos en grupo. Cuando lleguen a casa contarán a sus padres que por allí apareció esta mañana un blanco haciendo fotos. Venía acompañado de otro blanco. Y hablaban con el director. Algo se estaba cociendo. Quizá volvamos a tener agua, pensarán. O luz. O comida. O transporte. No exactamente. Tendrán un nuevo edificio. Y a alguien como yo para escribirlo.

Me voy a África y nadie podrá impedirlo

Con esta declaración de guerra empieza la expedición africana de Nacho Gasulla, de Escritores sin Fronteras.

Su idea es dar la vuelta al continente en moto y buscar material literario para escribir una “trilogía africana” donde 28 escritores africanos contarán historias sobre su país, donde 28 niños harán un recorrido por la infancia  a través de cuentos y donde 28 mujeres hablarán sobre sus vidas y nos contarán su historia.

Desde Habitáfrica le seguiremos con mucho interés ( y con un poco de envidia). Intentaremos acercarle a nuestros proyectos y apoyarle en su empeño de darle visibilidad a este continente lleno de leyendas, mitos, epopeyas y tradición. Un territorio donde la tradición oral nos la acercan los “griots” y los ancianos, las mujeres con sus canciones……. Un continente que está ahí al lado y del que tan poco sabemos.

Esperamos tener historias de este largo e intenso viaje.

Suerte y ……رحلة سعيدة (un premio a quién adivine qué significa esto en árabe)