África no es un país

Por Laura Feal, técnica de proyectos en Habitafrica.

Cuando una marca de maíz nos invita a probar sabores “que nos llevarán de viaje a destinos tan exóticos como África, México o la India” nos preguntamos… ¿qué es África? ¿No era un continente como nos enseñaron en la escuela? ¿Es tan desconocido para nosotros Senegal, Namibia o Níger que los anunciantes tienen miedo de que no les entendamos cuando nos proponen viajar a esos países? ¿Nos es más cercano México o India pese a estar a mucha más distancia geográfica que países como Mauritania o Argelia de los que apenas nos separan unas decenas de kilómetros?

Para contarnos historias de cada día y acercarnos este continente tan rico y tan próximo a España como es el africano ha nacido el blog de El País “África no es un país” http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/ que os recomendamos vivamente desde Habitáfrica!

Y es que… África no es un país. Son 55.

Intercambio de experiencias en Namibia

La experiencia de Namibia es ejemplar dentro de la federación Shack Dwellers International (SDI), la organización que convierte a los habitantes de los tugurios en motor de cambio de su realidad a través de grupos de ahorro.

Para compartir su experiencia y que otros puedan repetir sus prácticas, el país se convirtió el pasado mes de noviembre en anfitrión del encuentro  Construyendo ciudades desde la asociación, convocado por SDI, la local Shack Dwellers Federation of Namibia (SDFN) y Gates Foundation (el principal donante de SDI).

David López, técnico de Habitáfrica, acudió en representación de la Fundación a este encuentro, en el que los socios donantes aprovecharon para renovar sus compromisos de financiación y en el que otras organizaciones pudieron comprobar de primera mano el funcionamiento de SDI en varias regiones y su colaboración con los gobiernos locales.

A lo largo de las jornadas, se produjeron encuentros tanto con representantes de los gobiernos con comunidades de asentamientos informales. Así, por ejemplo, los participantes viajaron hasta Windhoek, en donde compartieron una reunión con el número dos del Ayuntamiento, que les expuso la política actual de la ciudad sobre la provisión y formalización de vivienda, y seguridad de tierra.

Pero también escucharon a los propios chabolistas, como a los del asentamiento informal de Otjomuise, que explicaron cómo se organizan en cuanto a grupos de ahorro, construcción de casas, provisión de servicios básicos, préstamos… e incluso mostraron cómo se lleva a cabo cada domingo el proceso de recogida de los ahorros, semana a semana y casa a casa.

Fuerza de mujer en Níger

Por Beatriz de la Calle, desde Niamey

Níger es uno de los países más “auténticos” que he tenido la suerte de conocer en África. Situado en el corazón del Sahel nada  más bajar del avión te ves envuelta  por el viento caliente del desierto, el harmattan , que sopla en la época seca  de octubre a junio,  y por un intenso calor propio de esta zona geográfica. Una vez en la ciudad, Niamey, enseguida te dejas invadir  por la amabilidad de su gente, y por sus bulliciosos mercados impregnados de olor y color. Sin embargo aquí la vida  resulta muy tranquila y en gran parte se explica por  al carácter pacífico de los nigerinos. Siendo uno de los países más pobres del mundo, a penas se registran robos o asaltos.

El mercado es uno de los sitios más emblemáticos de Niamey donde puedes pasearentre los puestos sin  buscar nada en concreto, dejándose guiar por los sentidos. Muchas veces  los niños y las niñas se acercan y te rodean llamándote  “anassara” ”anassara ”;esta es una de las primeras palabras que aprendí al llegar cuyo significado original es “infiel” pero aquí lo utilizan para referirse a los blancos. A veces es difícil abrirse camino entre la multitud de niños/as, vendedores ambulantes y minusválidos  que te suplican que les des algo. Esta es la parte más dura de la sociedad nigerina: la extrema pobreza . No hace falta moverse de la capital para darse una cuenta de la cantidad de gente que sufre por este motivo. En cada semáforo hay niños, mujeres y ancianos pidiendo. Lo peor es en la época seca cuando la gente del campo viene a la ciudad para intentar subsistir y viven de la caridad. Es una imagen desoladora. En HABITAFRICA buscamos paliar y combatir esta situación. Para ellos contamos con ONG nigerinas como ADIDB,  ADD o ADL. Como ellos, muchos nigerinos y nigerinas sueñan con un Niger próspero y autosuficiente. Nosotros, HABITAFRICA, acompañamos y fortalecemos las estrategias  ya puestas en marcha por ellos.

Nuestro trabajo en estos momentos, debido a la amenaza terrorista de AQMI (Alqueda del Magreb Islámico),  se ve reducido a la capital, Niamey,  y a su periferia. Una periferia compuesta por  numerosas pequeñas aldeas y  barrios  donde los principales medios de subsistencia son la agricultura y el pequeño comercio. Otra cosa que no quisiera olvidar mencionar es que la peor parte de la pobreza,  se la llevan las mujeres. Cada mujer tiene una media de 7 hijos, y se enfrenta a situaciones de discriminación diarias en cuanto al acceso y disfrute  de los recursos. Esto es una de las experiencias más duras para mí en Niger: ver en qué condiciones viven muchas mujeres sobre todo en la periferia zona eminentemente rural. Allí es donde se desarrollan todos nuestros proyectos. Las protagonistas de los mismos, son sobre todo ellas con las que  he podido conocer un poco más de la sociedad nigerina.

Cuando la situación de seguridad me lo permite, me desplazo con el equipo del proyecto al barrio de SAGA, para realizar una visita a las mujeres de las cinco cooperativas que se dedican a la producción de jabones naturales. Allí las mujeres no sólo se reúnen para la elaboración de estos jabones sino que también es un espacio de reunión entre ellas donde intercambian ideas, vivencias, y donde definen juntas planes de futuro. Debido a la barrera lingüística, ( a pesar de ser un país francófono sólo hablan  francés aquello/as que han ido a la escuela. El índice de analfabetismo asciende a 85% ) me comunico con la mayoría de ellas a través de nuestra animadora  Binta que ejerce de traductora. Casi ninguna ha ido al colegio por lo que sólo unas pocas hablan francés siendo el zerma y el haussa su lengua materna. Cuando hablo con ellas  me cuentan que ahora se sienten felices porque pueden traer dinero a su casa,  obtenido de la venta de estos jabones, y comprar así más alimentos o ropa para sus hijos .Se sienten orgullosas de contribuir a la economía doméstica y a la vez también más respetadas por los miembros de sus familia .Transmiten mucha alegría; desde lejos puedes  oír sus carcajadas. El proyecto les ha donado 2 molinos y 1 peladora de arroz del que obtienen beneficios cada vez que lo utiliza una persona del barrio. Este dinero va a la Unión de Cooperativas y ellas mismas lo gestionan. Otro de los aspectos del proyecto es que se han fortalecido sus capacidades  a través de formaciones en transformación de productos agroalimentarios y en producción de jabones. Tras la formación ahora las mujeres son capaces de producir sus propios productos y venderlos en el mercado de la zona. Yo misma soy consumidora de estos jabones naturales que me reservan casi todas las semanas. En cuanto me ven esbozan una enorme sonrisa y me señalan mi pequeño paquete con jabones. Estas  mujeres  han elaborado estrategias para salir de su situación de pobreza y  unidas (han formado una Unión de Cooperativas) van cobrando cada vez más fuerza en el barrio donde  la mayoría de las actividades comunitarias son organizadas por ellas (bodas, festejos,…)

Ya de vuelta a la oficina, casi siempre nos topamos con un atasco en medio del mercado especialmente atestado de gente apresurada por hacer sus compras. Si hay suerte no tendremos corte de luz y podré escribir estas líneas, si no, saldré fuera y allí con la luz del día y mi cuaderno trazaré el planning de la semana esperando que el corte de luz no dure más de una hora. O me sentaré fuera para mirar como los chicos del barrio juegan al futbol en la plaza vitoreados por los vecinos que cuando cae la noche  siempre se reúnen fuera de sus  casas alrededor de un televisor para ver la telenovela del momento. No despegan su mirada de la pantalla y se puede oír la telenovela india traducida al francés por todo el barrio. Y es que esto también es Niger: niños riendo, vecinos reunidos siempre conversando, gente celebrando alguna boda o bautizo .Nadie parece estar solo.

 

 

¿Y si en vez de ayudar a pescar estamos quitándoles el pescado?


En cooperación internacional se nos explicaba hacía unos años que no hay que dar el pescado, sino enseñar a pescar. Los pescadores africanos llevan siglos pescando, así que ahí no tenemos mucho que hacer ¿Y si lo que quieren los africanos no es que les echemos una mano, sino que se la quitemos de encima?

La sobrepesca es una de las principales amenazas de los océanos. Según Greenpeace, en la actualidad, la Unión Europea (UE) captura entre dos y tres veces más del límite sostenible. A pesar de los esfuerzos para reducir el tamaño de la flota y disminuir la presión sobre los caladeros, la UE ha aumentado la capacidad en muchas de sus pesquerías entre un 2% y un 4% por año.

Hoy, las flotas europeas tienen un alcance global y operan en aguas de algunos de los países más pobres del mundo (incluidos los de África occidental) donde amenazan la subsistencia de los pescadores y sus comunidades, que dependen del pescado como principal fuente de alimento.

Habitáfrica participó el pasado mes de mayo en un encuentro con pescadores africanos que vinieron a denunciar esta situación y a pedirnos que los españoles dejemos de quitarles el pescado. Abdou Karim Sall de Senegal, Ahmadou Ould Beyih de Mauritania viven cada día los efectos de la sobrepesca y las grandes flotas europeas, contra las que no pueden competir. Han sido testigos de la disminución de sus capturas y de la destrucción de sus ecosistemas marinos.

Abdou ha sido pescador durante años en Senegal y cree que hay una relación directa entre la migración de sus paisanos hacia España y la destrucción de sus ecosistemas: ”En senegal la pesca es una de las principales fuentes de trabajo, si nos dejan sin pescado, tendremos que hacerles estas visitas incómodas a sus países”, comenta con ironía. En el sector pesquero existe una cadena de recursos que desaparece cuando no se consigue pescado: no sólo sufren los pescadores, sino las mujeres que lo secan y lo venden o las propias familias que no tienen que comer. Muchos pescadores además piden créditos a los bancos para comprar aparejos que son destruidos por la noche por los grandes barcos extranjeros, dejándolos sin recursos y con una deuda en el banco que sólo pueden pagar emigrando.

La pregunta ante esta situación es porqué los gobiernos africanos siguen firmando acuerdos pesqueros con los países ricos. “Somos países pobres y necesitamos esos acuerdos, el problema es que el dinero que el gobierno se lleva por ellos nunca llega a los más pobres”, explica Ahmadou, de Mauritania, el más veterano de los dos.

Ambos denuncian la falta de transparencia de los acuerdos y la inequidad de fuerzas con la que se realizan los acuerdos: “Los pescadores artesanales ni siquiera participamos en estas negociaciones entre países”.

Por ello, piden a la Unión Europea una reforma de la Política Pesquera Común que implique un cambio en la gestión pesquera y un compromiso con la sostenibilidad que no condene a sus comunidades al hambre y al abandono de su método de vida tradicional o sus lugares de origen.

Sus derechos, nuestra obligación

El 15% de la población mundial disfruta del 85% de los recursos en un planeta mal repartido. No podemos hablar de “países pobres” sino de “países empobrecidos”
a raíz de la larga historia de injusticia. Reiteradas veces la comunidad de países desarrollados acordaron y se comprometieron a reducir las diferencias aportando parte de su ingreso interior bruto en concepto de lo que llamamos “Cooperación al Desarrollo”.

En épocas de bonanza no hay obstáculos para el pensamiento solidario, y estamos  dispuestos a repartir lo que sobra. Es, sin embargo, en los momentos difíciles cuando realmente es imprescindible trabajar por un mundo más justo, especialmente cuando vemos que quienes soportan más el peso de la crisis son realmente los que no han hecho nada para causarla.

Estamos siendo espectadores de la gravísima emergencia alimentaria en el Cuerno de África on una comunidad internacional irando para otro lado. Sólo una acción comprometida con un mundo más equitativo odrá lograr que el derecho a abitar en el lugar de origen sea una realidad. Poque son sus derechos y es nestra obligación.