Súmate a la campaña de UNHábitat para mejorar tu ciudad

“I’m a City Changer” o “Yo Mejoro Mi Ciudad” es una campaña mundial con el objetivo de sensibilizar y crear conciencia entre los ciudadanos sobre cuestiones urbanas para lograr mejores ciudades.

Promovida por ONU-Habitat, la agencia de las Naciones Unidas que se preocupa por los temas referentes a las ciudades, el movimiento integra la Campaña Urbana Mundial..

Especial interés nos merece la parte africana. Aquí tenéis el dossier sobre la campaña en África.


“I’m a City Changer” trabaja para lograr mejores ciudades y una mejor vida incentivando un desarrollo urbano sostenible adecuado a través de los principales componentes claves:

Una ciudad que supera las dificultades- Preparar a las ciudades para el cambio, la gestión de la adversidad, la resistencia y para la toma de medidas reducir el riesgo. La urbanización y el desarrollo sólo pueden ser sostenibles si se adaptan a las futuras demandas y los riesgos, y resiste a las consecuencias del cambio climático o los desastres naturales. El fortalecimiento de las capacidades de  las ciudades y las comunidades para planificar y gestionar de forma eficaz la adversidad es fundamental para la política urbana.

Una Ciudad Verde - Construir ciudades estables ecológicamente y eficientes en su emisión de carbono. Los edificios por sí solos representan el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y la forma en que planificamos y diseñamos nuestras ciudades ahora tendrá importantes consecuencias en cómo serán resilientes, eficientes en la utilización de sus recursos y ecológicamente racionales en el futuro. Una ciudad verde significa promover el desarrollo sostenible a través  de un entorno construido para racionalizar la emisión de carbono.

 

Una ciudad segura y sana -  Convertir las ciudades en lugares más seguros y sanos. Las ciudades guardan las respuestas a los desafíos planteados por la urbanización, que están a su vez, indisolublemente ligadas a los temas y las agendas referentes a la economía, el cambio climático, el consumo de recursos, la seguridad alimentaria y mucho más. Las ciudades deben ser entornos habitables con el fin de capitalizar su enorme potencial como impulsores de soluciones sostenibles a los retos actuales y futuros.

Una ciudad inclusiva - Construir ciudades más inclusivas socialmente, accesibles, a favor de los más pobres, equitativas y sensibles a las cuestiones de género. El desarrollo socialmente equitativo es uno de los tres pilares de la sostenibilidad y es vital para crear un futuro urbano común y sostenible. Los desafíos planteados por el ritmo y la escala de la urbanización contemporánea nos obligan a invertir en infraestructura, desarrollo y procesos políticos que promuevan la inserción social, y una agenda a favor de los pobres y sensible a la cuestión de género. Una ciudad inclusiva promueve la equidad de derechos de la ciudad y por lo tanto permite que todos los ciudadanos participen de las ventajas urbanas.

Una ciudad planificada - Planificar las ciudades del futuro para los procesos de  toma de decisión sostenibles. La urbanización sostenible y el desarrollo requieren procesos de planificación y marcos políticos que aprovechen los activos de la ciudad y su potencial. La planificación sostenible implica incluir procesos de toma de decisiones participativos y la atención especial al desarrollo que equilibra las necesidades sociales, ambientales y económicas. De igual importancia, la planificación sostenible y una ciudad planificada son fundamentales para lograr las características de todas las otras áreas temáticas de la Campaña Urbana Mundial.

Una ciudad productiva - Convertir las ciudades en lugares más eficientes y mejores para asegurar el trabajo decente. El desarrollo económico equitativo es también uno de los tres pilares de la sostenibilidad, y un componente necesario de cualquier ciudad saludable, habitable y sostenible. La aplicación de un programa de desarrollo sostenible significa la planificación de las ciudades que promuevan y fomenten medios de subsistencia para todos los ciudadanos a través de oportunidades económicas.

¿Por qué participar? Aquí las razones

10 razones para participar! 

 

the time for City Changers.

Mantener la utopía de un mundo más justo

Por Ruth Kñallinsky, voluntaria de Habitafrica

“El mundo produce lo suficiente para abastecer a todos, pero no a su codicia” Mahatma Ghandi, 1907

Estamos en recesión como  nunca antes. Pero no es solamente económica, ni muchísimo menos “supra económica”. Estamos yendo para atrás, y como nunca antes, en lo social, en lo ético, en los valores que durante tantísimos años se han conseguido a base de lucha. La excusa de frases como “no hay dinero”, “deuda externa , “prima de riesgo”, “rescate”, nos llevan a la parálisis del miedo, a la aceptación mansa. Es una falacia y que no es la primera vez que se utiliza  pero no por repetida es menos eficaz. La imponen quienes mueven los hilos del nuevo orden global: mercados, gobiernos cómplices, organismos internacionales, gobiernos sometidos.

Primera falacia: dinero sí que hay, lo que falta es la voluntad política para distribuirlo con justicia.

Si se aplicara la Tasa Tobin y lo recaudado fuera para aliviar la pobreza, significaría el 1% del PIB mundial (hoy se lucha por el 0,7% sin éxito y el gobierno acaba de reducirnos a 0.2% ). Si se rescatara el dinero ingresado en Paraísos fiscales, ahí hay otro 1%. Si se redujera en un 5% el presupuesto militar mundial (¡sólo eso!), según la ONU en 1986, se aumentaría en un 4%.

Segunda falacia: los recursos van a determinadas manos.

Cuando la banca peligra, inmediatamente se cubren las necesidades, sin investigar y mucho menos castigar a quienes la hicieron caer. La diferencia entre ricos y pobres en el mundo ha crecido: entre el 20% más rico y el 20% más pobre, pasó de un 30% a un 85%. La devolución de deudas externas (muchas veces ilegítimas), capital e intereses, de países empobrecidos a países desarrollados es 6 veces más alta que la ayuda al desarrollo de todos los organismos internacionales. Cuando la FAO solicita la creación de un fondo de inversión mundial de 50.000 millones de dólares para disminuir el hambre, es rechazada.

Hoy Día Mundial contra la Pobreza, ong como Habitafrcia seguimos trabajando por este gran reto: mantener la utopía de un mundo más justo.

No podemos ni debemos caer en la trampa. Sólo el internacionalismo democrático y solidario conllevará la salvación de cualquier pueblo y todos los pueblos. El egoísmo de mirar por lo mío, sólo trae la división y la pérdida de derechos e igualdad: de esta realidad, o salimos todos o no sale nadie. Hay que regresar a la coherencia entre el discurso y los hechos, volver a creernos que, como dice el PNUD, un desarrollo humano es tal cuando cubre las necesidades básicas, el desarrollo de las capacidades y la participación en la vida social. Sólo entonces se puede elegir, y sólo entonces se vive con dignidad.

No permitamos que esta brutal pérdida de conquistas, de derechos, de bienestar conseguido, nos arrebate también el pensamiento global y la solidaridad.

¡Rebélate contra la Pobreza este 17 de octubre!

Mira el mapa de movilizaciones y elije donde participar

http://www.rebelatecontralapobreza.org/

En África, no sólo se disfruta la Eurocopa

Por Ana Fonseca, coordinadora de Habitafrica en Angola

En el ámbito del Convenio financiado por AECID, y encuadrado en la promoción y dinamización de actividades de ocio y tiempo libre para los jóvenes del barrio de Damba María (Angola), Habitáfrica promueve la organización de un torneo interescolar en colaboración con las 4 escuelas del barrio. El evento transcurrió en las últimas semanas y terminó el pasado sábado, día 16 de Junio, con la final entre equipos femeninos y masculinos. El éxito está a la vista con estas fotografías.

En un momento en el que toda la atención deportiva está puesta en el Euro 2012 y se apuestan cervezas sobre quién será el próximo campeón europeo, el barrio de Damba María en Benguela, hierve de vida con el torneo interescolar femenino y masculino. Moneda al aire y todos somos ganadores. Se aplaude la pericia de los remates a puerta, los regates al estilo Messi, la pérdidas de balón y los remates al poste: al final lo que importa es el placer de jugar al fútbol. Todos invitados para inmortalizar el momento: se dan codazos, posan, los equipos se mezclan (¿eres del Barça, eres del Real Madrid, del Benfica o del Sporting? ¿qué importa?): en el momento del click se repite al unísono “PA-TA-TA”. Y todo el mundo ríe mientras piden que les saquen otra foto más.

 

#Noentran

Por Arantxa Freire, responsable de Comunicación en Habitafrica.

El mundo es cada vez más dada a los eufemismos. Esconde lo que no nos gusta, aleja los problemas bajo cortinas de humo. Las empresas explotan a niños, pero lejos de nuestros ojos, los políticos se corrompen en lugares oscuros. Las fronteras, como los puertos, siempre han sido territorios salvajes, llenos de oportunidades, y también de peligros. Europa, para no ser menos, ha decidido extender sus fronteras fuera de Europa, para que no veamos lo que se hacen ellas. Desde hace años, pero este último con más fuerza, vemos como los inmigrantes subsaharianos se ven hostigados en los países del Norte de África, donde las autoridades hacen cosas con ellos que nosotros no permitiríamos en nuestras tierras.

Mañana celebramos el dudoso honor del Día del Refugiado, porque sigue siendo una infamia, como cuenta cuenta CEAR en su página web, que a día de hoy haya todavía 43,7 millones de personas en situación de desplazamiento forzado en el mundo.

Según la Convención de Ginebra sobre el estatuto de los refugiados, las personas refugiadas son aquellas que han tenido que huir de sus países por haber sufrido persecución, o tener temor fundado de ser perseguidas, por sus opiniones políticas, su nacionalidad, su religión, su etnia o su pertenencia a un grupo social determinado.

La comunidad internacional tiene la obligación y la responsabilidad de proteger a las personas refugiadas, acogiéndolas en su sociedad y garantizándoles una vida digna. Sin embargo, son los países empobrecidos o en vías de desarrollo quiénes acogen al 90% de las personas refugiadas y desplazadas forzadas.  Nosotros preferimos impedir que lleguen a nuestros aeropuertos o a nuestras costas mediante acuerdos secretos de condicionalid de la ayuda por control migratorio o el reforzamiento de la Agencia Europea de Fronteras Exteriores (FRONTEX), con patrullajes en las mismas costas africanas. Estos dispositivos nos protegen del “otro”.

Algún día pagaremos tanta infamia. O nos pagarán con la misma moneda.

 

 

Las diez plagas bíblicas que “azotan” África II

Queríamos abrir esta segunda parte del debate sobre las “10 plagas bíblicas que azotan África” acudiendo a una referencia, en estos tiempos de líderes mediocres: Thomas Sankara, presidente de Burkina Faso en los años 80.

Fijaros lo vigentes que están hoy sus palabras: “Cuando hoy nos hablan de crisis económica, se olvidan de decirnos que la crisis no llegó de forma súbita. La crisis existe de siempre y se irá agravando cada vez que las masas populares sean más conscientes de sus derechos frente a sus explotadores. Actualmente hay crisis porque las masas rechazan que las riquezas se concentren en las manos de unos pocos. Hay crisis porque unos pocos depositan en los bancos en el exterior, unas sumas colosales que serían suficientes para desarrollar África. Hay crisis porque frente a estas riquezas individuales que se pueden nombrar, las masas populares se niegan a vivir en los ghetos y los barrios bajos. Hay crisis porque por doquier los pueblos se niegan a ser Soweto frente a Johannesburgo. Hay lucha y la exacerbación de esta lucha produce inquietud a los que retienen el poder financiero”. Hablábamos en el post anterior de las 10 plagas bíblicas que azotan el continente y nos referíamos a la esclavitud, la colonización, la explotación de recursos, la fuga de cerebros, la deuda externa y el tráfico de armas. Vamos a terminar de enumerar otras de las plagas, que nosotros, con 15 años de trabajo, vemos todos los días y que los africanos llevan sufriendo años, o siglos.

7. Acuerdos comerciales injustos: El mercado internacional está creado para beneficiar a los países ricos, en detrimento de los pobres. Los EPAS (Acuerdos de Partenariado Económico) pretenden imponer negociaciones donde los países europeos tengan libertad total para vender en los países pobres (con productos como los agrícolas, subvencionados, por cierto) mientras los países pobres no pueden competir en las mismas condiciones, tanto por la normativa de embalajes, de calidad o por la mínima capacidad para hacer publicidad en Europa. En Habitafrica todavía recordamos los lamentos de un agricultor senegales que nos decía que le costaba más criar sus pollos que comprar los importados de Francia.

8. Políticas migratorias. Las materias primas de África y sus minerales,  pueden viajar libremente, ahora, sus personas no. Y mucho menos si no están “cualificadas”.  La política de externalización de fronteras de la Unión Europea ha hecho que la mayoría de africanos no puedan llegar a Europa. Ahora son los países del Norte de África, como Marruecos, Mauritania o Senegal donde se quedan varados los inmigrantes,esperando su salto a Europa. Aunque sólo el 2% de los inmigrantes sale de su continente (la mayoría de los migrantes son internos) las injustas y restrictivas políticas europeas minan el desarrollo de muchas familias. Os dejamos un intresante análisis del Grupo de Políticas Africanas respecto a la incoherencia de nuestras políticas migratorias con África.

9. Sistemas de producción y consumo: Si toda la población mundial siguiese las pausas de consumo que tenemos en los países ricos, necesitaríamos varios planetas para vivir. África sigue siendo un proveedor de materias primas para el primer mundo y el fenómeno de “acaparamiento de tierras” está cada vez más en auge. Los monocultivos están sembrando de hambre el continente con unas tierras que se  utilizan para el disfrute de los ciudadanos occientales, mientras los que cultivan las tierras no ganan lo suficiente para comer, cuando el precio de los alimentos (que se decide en los mercados internacionales) es cada vez más alto.  Seguro que vosotros, inquietos y responsables en el consumo, ya conocéis este sencillo video sobre “la historia de las cosas”. Sino, no debéis perdéroslo.

10. Estreotipos africanos: Las ONG hemos contribuido, porque nos interesaba, a dar una imagen catastrofista de África, donde no sólo existe violencia, sida, corrupción o niños hambrientos. Lo malo de los esterotipos es que son muy difíciles de vencer y que se han extendido a los medios de comunicacion, la literatura e incluso,el cine. Los ratios de riqueza de los países africanos son muy grandes y su diversidad cultural y riqueza. Como diría Kapuscinski (otro imperdible para hablar de África con algo de criterio) “este es un continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos “África”.

Retomando a Sankara. ¿De dónde vendrá la revolución? ¿De ese poder financiero privilegiado, o de los pueblos que no quieren seguir siendo Soweto y que buscan acabar con la injusticia? La respuesta está en las manos de todos. Manos a la obra.

La cara y la cruz del “milagro” africano

Cuando caminas por ciertas calles de Luanda, Accra o Maputo, no es difícil toparse con comodidades propias de los países más adelantados. El espejismo, sin embargo, dura poco. A pocos minutos de esas zonas, inmensas barriadas de chabolas muestran la realidad de la mayoría de la población. La riqueza existe, pero sólo para unos pocos.

La cifra media de crecimiento económico anual en África asciende a un 6,5%; un dato que, en un contexto de recesión mundial, sitúa al continente en un puesto privilegiado. Tales cifras, sin embargo, no dejan ver el bosque en un continente donde más del 40% de menores de cinco años sufre desnutrición. Los últimos informes que analizan el desarrollo del continente dejan atrás el pesimismo de las últimas décadas pero ponen el dedo en la llaga al denunciar que, a pesar del crecimiento, el gran reto del continente es que esa riqueza se reparta.

Los gobiernos deben convertir las ganancias en oportunidades para toda la población; se trata, como tanto se repite últimamente en nuestras calles, de socializar los beneficios y no las pérdidas. Es el momento de la justicia distributiva. Este sistema ha demostrado que no puede sostenerse y que debemos optar por modelos alternativos que garanticen los derechos humanos de las personas y el respeto a la naturaleza en cualquier lugar del planeta. El crecimiento ilimitado no es viable.

Por otra parte, en un mundo absolutamente interconectado como el actual, deberíamos preguntarnos cuáles son las causas que hacen que la hambruna aceche a casi 20 millones de personas en África –casi la mitad de la población española, por cierto. Por supuesto, la sequía en la zona y diversos y complejos conflictos contribuyen a la gravedad de la situación; pero no debemos olvidar otros factores que, sin duda, son determinantes. Empresas europeas y asiáticas están esquilmando los bancos de pesca africanos; la explotación de recursos naturales como el oro, los diamantes, el petróleo o el coltán generan enormes impactos en el medio ambiente y, en muchos casos, graves  conflictos en la zona. Capitales extranjeros han comprado casi 50 millones de hectáreas de tierras –el equivalente a la mitad de las tierras agrícolas de los 27 países de la UE- para producir alimentos que se envían a otras zonas del planeta o incluso para producir agrocombustibles para los coches europeos.

Las responsabilidades globales son ineludibles. No podemos mirar hacia otro lado. La enorme reducción de fondos para la cooperación que ha realizado el gobierno español tiene graves consecuencias sobre millones de personas, como también lo tienen las políticas comerciales que imponen reglas profundamente injustas para África. Durante décadas, las políticas económicas y comerciales promovidas por los organismos internacionales han tenido consecuencias negativas sobre la calidad de vida de las personas africanas. Además de “echarles una mano” deberíamos quitársela de encima. Las políticas públicas de cooperación  -que no son una dádiva en tiempos de bonanza económica, si no un imperativo ético y político que deber ser cumplido- han de ir acompañadas de otro tipo de políticas que las complementen.

Hace ya mucho tiempo que se demostró que el crecimiento económico per se no deriva necesariamente en el desarrollo de las personas. Sin políticas que distribuyan la riqueza y garanticen servicios públicos, ni siquiera un índice de crecimiento del 6,5% acabará con la pobreza de la mayoría de la población; más bien todo lo contrario: aumentará las desigualdades entre mujeres y hombres, entre unos grupos sociales y otros.

Afortunadamente, África vive un momento de esperanza de la mano de sus ciudadanos y ciudadanas. La Primavera Árabe en el norte del continente, movimientos sociales como los vividos en Nigeria, Malawi o Senegal demuestran que los pueblos africanos cuentan con alternativas y propuestas sociales muy exitosas a favor del desarrollo de las personas. Propuestas que forman parte de la historia y la idiosincrasia africana y que actualmente se unen, en una red mundial interconectada, a las que en miles de rincones del mundo demandan políticas distributivas que garanticen la justicia social. Ese sí, es un gran milagro.

Este artículo ha sido elaborado por Habitáfrica y la Coordinaadora de ONGD con motivo del Día de África 2012

Razones para la solidaridad …..a pesar de la que está cayendo

Por Arantxa Freire, responsable de Comunicación en Habitáfrica

Desde que empezó la maldita crisis, escucho, con gran preocupación, que es necesario cambiar las políticas de ayudas y recortar los derechos sociales adquiridos. Que ahora hay que apretarse el cinturón y mirarnos el ombligo, qué la solidaridad pasa primero por ayudar a los de “casa” y luego con los demás. Que la solidaridad con los países del Tercer Mundo es muy bonita, muy idealista, muy admirable, pero que en esta situación, seamos realistas y dejémonos de cooperar con la Conchinchina, porque los nuestros lo están pasándolo mal. No lo dudo, todos tenemos casos cercanos…

Esta premisa, compartida no por una, sino por muchísimas personas, está calando en mis vecinos, en mi familia y lo que es más sorprendentemente ¡en muchas agencias de cooperación internacional!

Creo que lo peor de esta frase y este pensamiento es que es radicalmente falso. ¿Por qué primero los de casa? ¿Ayudaré entonces primero a los de mi familia, luego a los vecinos (aunque no los conozca) después a los de mi calle, luego a los de mi ciudad y por último a los que viven en Canarias? ¿Por qué hay que pensar que la solidaridad empieza por los que están cerca? Lo lógico es cooperar primero con quien más lo necesita y asegurar lo básico al mayor número de gente. Es el eterno equilibrio entre la libertad y la justicia……..

Todo esto se me viene a la cabeza con el debate que se ha montado a raíz de la supresión del acceso a la sanidad pública a los inmigrantes sin papeles, a los que hemos utilizado cuando nos eran útiles para realizar trabajos que los españoles no queríamos, pero que ahora son una visita incómoda, a los que demagógicamente se les acusa de vivir a nuestra cosa, cuando precisamente es al revés ¿No comemos, acaso, pescado senegalés, espárragos peruanos o utilizamos minerales africanos o gas argelino? Creo que a día de hoy nadie cuestiona la globalización de las cosas. Libertad para las materias primas, pero que las personas se queden en sus países, porque pueden empezar a exigirnos justicia.

Muchas veces he preguntado a la gente del mundo de las ONG y de fuera del sector, ¿cuál es el sentido de la solidaridad? Y en Habitáfrica,donde tengo la suerte de trabajar, tenemos eternas discusiones sobre el tema. Con lo que vemos, parece que las ONG no hemos sabido dar respuesta esta pregunta del millón. En este largo puente he intentado recoger algunas razones para la empatía, y para combatir las disculpas que todos ponemos para mirar para otro lado. Espero que sigáis contribuyendo a través del blog con razones para seguir creyendo en la solidaridad, a pesar de la que está cayendo, o precisamente por ello. Podéis llamarnos idealistas, pedigüeños,  corruptos, niños de papá subvencionados, perroflautas, o poco constructivos. Pero lo espero, es que después de este post,  nadie encuentre disculpas para no ser solidario.

  • Disculpa uno: ¡Qué me importa a mí lo que pase a miles de kilómetros!

Vivimos en un mundo global. En un ecosistema donde influye tanto que una ballena desaparezca, como que un pueblo indígena pierda su lengua o que una niña sea esclavizada. Los problemas son globales y las soluciones también deben serlo. Nos encontramos ante un recorte en derechos a nivel mundial, donde lo que creíamos ganado, está retrocediendo. Se trata de un sistema injusto e insostenible que debemos cambiar con nuestro compromiso diario. Como consumidores, tenemos además mucho poder.Os dejo aquí un documental, que muchos y muchas conoceréis, sobre “La historia de las cosas” donde habla precisamente, de dónde vienen y a donde van las cosas que usamos.

  •  Disculpa dos: El sistema en el que vivimos es el más justo posible. Premia a  los que se esfuerzan y castiga a los vagos, aprovechados, salvajes,                  indisciplinados o corruptos.

La verdad siempre depende del cristal con el que se mire.  En los discursos demagógicos y populistas que abundan, se habla de que nosotros también sufrimos la crisis, incluso peor que los países del Sur. Muchos creen que los africano, por ejemplo, no conocen nada mejor, y ya están acostumbrados a la pobreza. Históricamente sabemos que es mentira, y que muchos imperios africanos  han vivido grandes épocas de esplendor, antes de que el “hombre blanco” fuese a visitarles. Para desmontar esta disculpa, además, consultad la lista de  los  países más felices del mundo de la que nos hablaba recientemente este blog de El País. Y no dejéis de leer este relato, “Una gran aventura”, de un bloguero con un sentido común admirable. En este mundo global es fundamental la empatía hacia los que no son como nosotros.

  • Disculpa 3: Yo no puedo hacer nada para cambiar las cosas y todo lo que haga será un grano de arena.

Occidente es el principal causante de la pobreza de lo que llamamos Tercer Mundo. Basta con corregir políticas internacionales injustas para que la ayuda al desarrollo no tuviese que existir. Nosotros contribuimos la pobreza del Sur con políticas comerciales que esquilman sus recursos, con ventas interesadas de armas, con deudas externas que nos traen más dinero al Norte que toda la Ayuda que les damos y con políticas migratorias que destruyen familias y roban cerebros. Debemos compensar la esclavitud, la colonización y la neocolonización a la que sometemos a muchos países. Si ellos ganan, nosotros también lo haremos.

  • Disculpa 4: El hombre es un lobo para el hombre. Si alguien gana, es porque           alguien tiene que perder.

Si partimos del hecho que el hombre es egoísta por naturaleza, las ONG habremos perdido la batalla. Personalmente, no creo eso. Creo que el ser humano es tan generoso, como egoísta, tan ambicioso, como cooperativo. Bien es cierto que la sociedad hedonista, egoísta, individualista y materialista sobre la que vivimos nos hace luchar contra corriente y vivir en ámbitos marginales y minoritarios. Hay alimentos para todos en el planeta, es cuestión de voluntad política. Para ilustrar esta respuesta, os dejo un precioso video de Acción contra el Hambre que da muestra de esto.  Además, para los que quieran seguir estudiando las teorías sobre los mapas de valores y los marcos de valor, les dejo esta interesante web, que profundiza en este tema de valores y marcos de valor.

¿Qué otras disculpas para no cooperar queréis compartir con nosotros? ¿Qué otras respuestas para hacerlo?

Se vienen los “nordacas”

 

Por Sergio Kñallinsky, un amigo de Habitafrica

(Por favor, leer en clave de humor)

Ante todo, como corresponde, queremos presentarnos. Somos Guido y Xenón, dos jóvenes argentinos preocupados. Preocupados por lo que vemos que está pasando en nuestro país, y sorprendidos ante la indiferencia de una gran mayoría que no quiere ver, o mira para otro lado.

Están llegando. Y vienen para quedarse. Comenzaron siendo decenas, hoy son cientos y pronto, si no hacemos algo, serán miles. Son Nordacas, pero nuestra Policía de Migraciones no los distinguen entre la multitud de turistas y visitantes. Españoles, portugueses, griegos, italianos, a los que se empiezan a agregar franceses y hasta algún inglés, que en cuanto traspasan el Aeropuerto desenvainan sus títulos de Arquitecto, Psicólogo, Odontólogo, Diseñador de páginas Web, etc., con la absurda pretensión de homologarlos y ejercer libremente en la Argentina. Aunque la gran mayoría termina en el cuentapropismo, cuando no en bares, restaurantes y otras tareas menores.

Y cuando decimos que vienen a quedarse, no nos referimos sólo a vivir. También quieren quedarse con los mejores empleos, oportunidades, viviendas, etc.

No es difícil identificarlos, con sus extraños horarios de comida (españoles almorzando a las cuatro de la tarde, ingleses cenando a las seis) y su acento altisonante y pretencioso. Detrás de esa apariencia de simpáticos, entradores, pintorescos si se quiere, muchas veces se esconde la no confesada intención de enganchar algún argentino o argentina para casarse y obtener más fácilmente la tan ansiada ciudadanía, que los equipara a los que nacimos e hicimos este país y les abre la puerta hacia todo el Mercosur.

Por qué pasa todo esto? Pensemos un poco. Por un lado, la crisis regional del llamado “Primer Mundo” los expulsa y, lógicamente, ven en la Argentina un destino lleno de oportunidades, bienestar y promisorio futuro. Si a ésto le sumamos nuestra generosidad, apertura y una política inmigratoria ingenua y blanda, el resultado no puede ser otro que una dificultad creciente para que nuestros jóvenes tengan el lugar que por derecho les corresponde.

Hoy, después de largos años de siembra y esfuerzo, los argentinos nos permitimos trabajar un poco menos y disfrutar de una cervecita con amigos en un bar, o aprovechar los nuevos feriados puente que simbolizan la llegada de un merecido período de cosecha.
Y, compatriotas, no nos engañemos. Cuando se intenta explicar la crisis se habla de burbuja inmobiliaria, decadencia del capitalismo social-demócrata, fracaso de la aventura fantasiosa del proyecto Euro, pero nada se dice de las razones más profundas, que nosotros sabemos más que nadie. Simplemente, no están acostumbrados a trabajar duro, de lunes a lunes, como lo hicimos nosotros a lo largo de muchas generaciones. Todo siempre les fue dado fácilmente, y hoy cumplen a rajatabla la Ley del Menor Esfuerzo.
Toda esta realidad nos acongoja y sufrimos al contemplar semejante diáspora. Pero es nuestra responsabilidad para con nuestros hijos y nietos pensar primero en nosotros y poner coto a esta situación.

Es por eso que queremos esbozar un plan con algunas simples medidas que sabemos serán para bien de todos.
1) Se construirá un nuevo Aeropuerto en Ezeiza, al que serán derivados los vuelos sospechosos de contener Nordacas entre sus pasajeros.
2) Para diferenciarlo del existente, deberá tener otro nombre. Proponemos el de Aeropuerto de Naipes.
3) El Departamento de Migraciones estará a cargo de un Cuerpo de Elite de la Policía Aeroportuaria, con profesionales debidamente formados para los interrogatorios que saquen a la luz las verdaderas intenciones de cada extranjero que ingresa al país. Integrarán este Cuerpo los más eficaces, preparados y con la personalidad necesaria para no dejarse embaucar por viejecitas que ‘vienen a visitar a sus nietos’ o adolescentes que vienen ‘por placer’.
4) No se permitirá el ingreso al país de las personas que no exhiban la siguiente documentación: a) Pasaje de Vuelta comprado y pagado con fecha cerrada. b) Reserva confirmada de hotel o Invitación de un argentino debidamente justificada y aprobada por las autoridades pertinentes. c) Posesión de una suma no menor a $ 2.000.- por día de estadía. d) Pasaporte.
5) El que finalmente pase con su visa de turista, deberá salir del país a los 90 días, so pena de ser ubicado por las autoridades y deportado sin más trámite.

Protegiendo nuestras fronteras, ¡protegemos a los jóvenes!

Atte.

Guido E. Pers

Xenón Fobik

Nota del Autor: Todo esto no es más que una broma, por supuesto, no sea cosa que se moleste nadie. Se desarrolla en América Latina, pero bien podría desarrollarse en África. Pero no me van a negar que un sustito les vendría bien a los gallegos que todavía siguen haciendo sudar sangre a muchos en Barajas.

Fuerza de mujer en Níger

Por Beatriz de la Calle, desde Niamey

Níger es uno de los países más “auténticos” que he tenido la suerte de conocer en África. Situado en el corazón del Sahel nada  más bajar del avión te ves envuelta  por el viento caliente del desierto, el harmattan , que sopla en la época seca  de octubre a junio,  y por un intenso calor propio de esta zona geográfica. Una vez en la ciudad, Niamey, enseguida te dejas invadir  por la amabilidad de su gente, y por sus bulliciosos mercados impregnados de olor y color. Sin embargo aquí la vida  resulta muy tranquila y en gran parte se explica por  al carácter pacífico de los nigerinos. Siendo uno de los países más pobres del mundo, a penas se registran robos o asaltos.

El mercado es uno de los sitios más emblemáticos de Niamey donde puedes pasearentre los puestos sin  buscar nada en concreto, dejándose guiar por los sentidos. Muchas veces  los niños y las niñas se acercan y te rodean llamándote  “anassara” ”anassara ”;esta es una de las primeras palabras que aprendí al llegar cuyo significado original es “infiel” pero aquí lo utilizan para referirse a los blancos. A veces es difícil abrirse camino entre la multitud de niños/as, vendedores ambulantes y minusválidos  que te suplican que les des algo. Esta es la parte más dura de la sociedad nigerina: la extrema pobreza . No hace falta moverse de la capital para darse una cuenta de la cantidad de gente que sufre por este motivo. En cada semáforo hay niños, mujeres y ancianos pidiendo. Lo peor es en la época seca cuando la gente del campo viene a la ciudad para intentar subsistir y viven de la caridad. Es una imagen desoladora. En HABITAFRICA buscamos paliar y combatir esta situación. Para ellos contamos con ONG nigerinas como ADIDB,  ADD o ADL. Como ellos, muchos nigerinos y nigerinas sueñan con un Niger próspero y autosuficiente. Nosotros, HABITAFRICA, acompañamos y fortalecemos las estrategias  ya puestas en marcha por ellos.

Nuestro trabajo en estos momentos, debido a la amenaza terrorista de AQMI (Alqueda del Magreb Islámico),  se ve reducido a la capital, Niamey,  y a su periferia. Una periferia compuesta por  numerosas pequeñas aldeas y  barrios  donde los principales medios de subsistencia son la agricultura y el pequeño comercio. Otra cosa que no quisiera olvidar mencionar es que la peor parte de la pobreza,  se la llevan las mujeres. Cada mujer tiene una media de 7 hijos, y se enfrenta a situaciones de discriminación diarias en cuanto al acceso y disfrute  de los recursos. Esto es una de las experiencias más duras para mí en Niger: ver en qué condiciones viven muchas mujeres sobre todo en la periferia zona eminentemente rural. Allí es donde se desarrollan todos nuestros proyectos. Las protagonistas de los mismos, son sobre todo ellas con las que  he podido conocer un poco más de la sociedad nigerina.

Cuando la situación de seguridad me lo permite, me desplazo con el equipo del proyecto al barrio de SAGA, para realizar una visita a las mujeres de las cinco cooperativas que se dedican a la producción de jabones naturales. Allí las mujeres no sólo se reúnen para la elaboración de estos jabones sino que también es un espacio de reunión entre ellas donde intercambian ideas, vivencias, y donde definen juntas planes de futuro. Debido a la barrera lingüística, ( a pesar de ser un país francófono sólo hablan  francés aquello/as que han ido a la escuela. El índice de analfabetismo asciende a 85% ) me comunico con la mayoría de ellas a través de nuestra animadora  Binta que ejerce de traductora. Casi ninguna ha ido al colegio por lo que sólo unas pocas hablan francés siendo el zerma y el haussa su lengua materna. Cuando hablo con ellas  me cuentan que ahora se sienten felices porque pueden traer dinero a su casa,  obtenido de la venta de estos jabones, y comprar así más alimentos o ropa para sus hijos .Se sienten orgullosas de contribuir a la economía doméstica y a la vez también más respetadas por los miembros de sus familia .Transmiten mucha alegría; desde lejos puedes  oír sus carcajadas. El proyecto les ha donado 2 molinos y 1 peladora de arroz del que obtienen beneficios cada vez que lo utiliza una persona del barrio. Este dinero va a la Unión de Cooperativas y ellas mismas lo gestionan. Otro de los aspectos del proyecto es que se han fortalecido sus capacidades  a través de formaciones en transformación de productos agroalimentarios y en producción de jabones. Tras la formación ahora las mujeres son capaces de producir sus propios productos y venderlos en el mercado de la zona. Yo misma soy consumidora de estos jabones naturales que me reservan casi todas las semanas. En cuanto me ven esbozan una enorme sonrisa y me señalan mi pequeño paquete con jabones. Estas  mujeres  han elaborado estrategias para salir de su situación de pobreza y  unidas (han formado una Unión de Cooperativas) van cobrando cada vez más fuerza en el barrio donde  la mayoría de las actividades comunitarias son organizadas por ellas (bodas, festejos,…)

Ya de vuelta a la oficina, casi siempre nos topamos con un atasco en medio del mercado especialmente atestado de gente apresurada por hacer sus compras. Si hay suerte no tendremos corte de luz y podré escribir estas líneas, si no, saldré fuera y allí con la luz del día y mi cuaderno trazaré el planning de la semana esperando que el corte de luz no dure más de una hora. O me sentaré fuera para mirar como los chicos del barrio juegan al futbol en la plaza vitoreados por los vecinos que cuando cae la noche  siempre se reúnen fuera de sus  casas alrededor de un televisor para ver la telenovela del momento. No despegan su mirada de la pantalla y se puede oír la telenovela india traducida al francés por todo el barrio. Y es que esto también es Niger: niños riendo, vecinos reunidos siempre conversando, gente celebrando alguna boda o bautizo .Nadie parece estar solo.

 

 

¿Y si en vez de ayudar a pescar estamos quitándoles el pescado?


En cooperación internacional se nos explicaba hacía unos años que no hay que dar el pescado, sino enseñar a pescar. Los pescadores africanos llevan siglos pescando, así que ahí no tenemos mucho que hacer ¿Y si lo que quieren los africanos no es que les echemos una mano, sino que se la quitemos de encima?

La sobrepesca es una de las principales amenazas de los océanos. Según Greenpeace, en la actualidad, la Unión Europea (UE) captura entre dos y tres veces más del límite sostenible. A pesar de los esfuerzos para reducir el tamaño de la flota y disminuir la presión sobre los caladeros, la UE ha aumentado la capacidad en muchas de sus pesquerías entre un 2% y un 4% por año.

Hoy, las flotas europeas tienen un alcance global y operan en aguas de algunos de los países más pobres del mundo (incluidos los de África occidental) donde amenazan la subsistencia de los pescadores y sus comunidades, que dependen del pescado como principal fuente de alimento.

Habitáfrica participó el pasado mes de mayo en un encuentro con pescadores africanos que vinieron a denunciar esta situación y a pedirnos que los españoles dejemos de quitarles el pescado. Abdou Karim Sall de Senegal, Ahmadou Ould Beyih de Mauritania viven cada día los efectos de la sobrepesca y las grandes flotas europeas, contra las que no pueden competir. Han sido testigos de la disminución de sus capturas y de la destrucción de sus ecosistemas marinos.

Abdou ha sido pescador durante años en Senegal y cree que hay una relación directa entre la migración de sus paisanos hacia España y la destrucción de sus ecosistemas: ”En senegal la pesca es una de las principales fuentes de trabajo, si nos dejan sin pescado, tendremos que hacerles estas visitas incómodas a sus países”, comenta con ironía. En el sector pesquero existe una cadena de recursos que desaparece cuando no se consigue pescado: no sólo sufren los pescadores, sino las mujeres que lo secan y lo venden o las propias familias que no tienen que comer. Muchos pescadores además piden créditos a los bancos para comprar aparejos que son destruidos por la noche por los grandes barcos extranjeros, dejándolos sin recursos y con una deuda en el banco que sólo pueden pagar emigrando.

La pregunta ante esta situación es porqué los gobiernos africanos siguen firmando acuerdos pesqueros con los países ricos. “Somos países pobres y necesitamos esos acuerdos, el problema es que el dinero que el gobierno se lleva por ellos nunca llega a los más pobres”, explica Ahmadou, de Mauritania, el más veterano de los dos.

Ambos denuncian la falta de transparencia de los acuerdos y la inequidad de fuerzas con la que se realizan los acuerdos: “Los pescadores artesanales ni siquiera participamos en estas negociaciones entre países”.

Por ello, piden a la Unión Europea una reforma de la Política Pesquera Común que implique un cambio en la gestión pesquera y un compromiso con la sostenibilidad que no condene a sus comunidades al hambre y al abandono de su método de vida tradicional o sus lugares de origen.